Perú congeló la compra de los F‑16 y desató una crisis política con renuncias y presión de EEUU
La decisión del presidente interino José María Balcázar de detener el contrato por cazas F‑16 Block 70 desató las renuncias del ministro de Defensa y del canciller, encendió críticas internas y activó un reclamo diplomático de Estados Unidos, con riesgos económicos y políticos para el país.

La compra de aviones de combate F-16 quedó en pausa y arrastró al gobierno peruano a una crisis política de alto impacto. La orden de paralizar el contrato con la empresa estadounidense Lockheed Martin, tomada por el presidente interino José María Balcázar, derivó en las renuncias del ministro de Defensa Carlos Díaz Dañino y del canciller Hugo de Zela, además de un duro reclamo de Washington.
La suspensión se conoció cuando estaba previsto el pago inicial de USD 2.000 millones, parte de una operación valuada en USD 3.500 millones. Según los funcionarios salientes, el desembolso había sido autorizado por decreto y financiado mediante bonos soberanos, pero fue bloqueado a último momento por decisión presidencial.
Una marcha atrás con impacto inmediato

Díaz Dañino, el ministro de Defensa, explicó su salida por desacuerdo con la marcha atrás y advirtió que la medida compromete intereses estratégicos. En la misma línea, De Zela acusó al mandatario de brindar información falsa sobre el estado del contrato y alertó por penalidades y reclamos si Perú incumple compromisos ya asumidos.
El plan contemplaba la incorporación de 24 F-16 Block 70 en dos etapas para el Grupo Aéreo Nº 4, con base en Arequipa. El primer tramo incluía 12 aeronaves más equipamiento, entrenamiento, simuladores y soporte logístico, dentro de un programa de modernización de la capacidad aerospacial.
La operación había sido evaluada como estratégica por los organismos de defensa y se firmó bajo reserva, una decisión que luego alimentó cuestionamientos políticos. Medios locales señalaron que el proceso también consideró ofertas del Gripen sueco y el Rafale francés, y que la confidencialidad limitó el escrutinio público.
Críticas internas y cuestionamientos políticos

Las críticas atravesaron al oficialismo y a la oposición. El expresidente José Jerí sostuvo que la postergación daña la credibilidad internacional del país, mientras que el ex primer ministro Ernesto Álvarez advirtió que la ruptura del cronograma pactado con autoridades estadounidenses tendrá costos en cooperación y tecnología.
Desde Estados Unidos, la reacción fue inmediata. El embajador Bernie Navarro dijo que su país utilizará “todas las herramientas disponibles” para resguardar sus intereses si el acuerdo no se respeta, una señal que fue leída como advertencia sobre consecuencias diplomáticas y comerciales.
El episodio también reavivó el debate geopolítico. Analistas remarcan que Perú busca equilibrar su vínculo entre Estados Unidos y China, su principal socio comercial, y que decisiones de este calibre impactan en ese delicado balance regional.
Por ahora, la compra permanece congelada hasta el próximo gobierno. En el corto plazo, el escenario combina incertidumbre institucional, posibles riesgos económicos y una relación bilateral bajo tensión.
A días de la segunda vuelta, el rival de Keiko aún no aparece
En paralelo a la crisis por la compra de los F‑16, Perú sigue sin resolver una incógnita clave del calendario electoral. Keiko Fujimori ya tiene asegurado su pase al balotaje, pero el conteo oficial todavía no logra definir quién la enfrentará. La disputa por el segundo lugar es voto a voto entre el izquierdista Roberto Sánchez y el conservador Rafael López Aliaga, con una diferencia mínima en los resultados preliminares.
La definición se demora por la lentitud del escrutinio, la extensión de la votación en algunas zonas y la cantidad de actas observadas e impugnadas que deben resolver los jurados electorales. El Jurado Nacional de Elecciones adelantó que el resultado definitivo recién estaría listo a mediados de mayo, a pocas semanas de la segunda vuelta prevista para el 7 de junio, en un país atravesado por una nueva crisis institucional.















