China acelera la construcción de su primer portaaviones nuclear y desafía el dominio naval.
China acelera la construcción de su primer portaaviones nuclear y desafía el dominio naval. Foto: El Universo

China avanza a paso firme en uno de los proyectos militares más ambiciosos de su historia reciente. Nuevas imágenes satelitales captadas en el astillero de Dalian, en el norte del país, confirmaron que la construcción del primer portaaviones de propulsión nuclear de la Armada china progresa a una velocidad notable, un desarrollo que podría redefinir el equilibrio de poder en el Indo-Pacífico durante la próxima década.

Las fotografías muestran que, en menos de un año, las secciones prefabricadas del casco fueron ensambladas hasta conformar una estructura claramente reconocible del futuro buque insignia. Para los analistas de defensa, el ritmo de avance refleja la creciente capacidad industrial y tecnológica de China para producir sistemas militares de gran complejidad en plazos cada vez más reducidos.

El proyecto se encuentra alineado con las previsiones del Departamento de Defensa de Estados Unidos, que sostiene que la Armada del Ejército Popular de Liberación busca incorporar seis nuevos portaaviones capaces de operar aeronaves de ala fija antes de 2035. De concretarse ese objetivo, la flota china alcanzaría un total de nueve portaaviones, consolidándose como una de las mayores fuerzas navales del planeta.

China construye su primer portaaviones nuclear y acelera su expansión militar

Según diversos informes especializados, China no solo trabaja en su primer portaaviones nuclear, sino que además construye de manera simultánea otro superportaaviones de propulsión convencional. Ambos proyectos toman como referencia la experiencia obtenida con el Fujian, el portaaviones más avanzado del país, que entró oficialmente en servicio en noviembre de 2025.

Nuevas imágenes satelitales muestran el rápido avance del primer portaaviones de propulsión nuclear que China. Foto: X/@Roberto_yeager

Las futuras embarcaciones prometen dar un salto tecnológico significativo respecto de la clase Fujian. Además de contar con mayores dimensiones, el modelo nuclear incorporaría una cuarta catapulta para el lanzamiento de aeronaves y un tercer elevador para mover aviones entre los hangares y la cubierta de vuelo. Estas mejoras permitirían incrementar aproximadamente un 33% la velocidad de las operaciones aéreas, un factor clave en escenarios de combate de alta intensidad.

Cómo serán los nuevos superportaaviones de China y qué aviones operarán

Los nuevos buques también estarían preparados para operar los sistemas aéreos más modernos desarrollados por la industria china. Entre ellos figuran el caza furtivo J-35, el caza de superioridad aérea J-15T, el avión de guerra electrónica J-15D y el KJ-600, una aeronave de alerta temprana diseñada para ampliar considerablemente la capacidad de vigilancia y coordinación de las fuerzas navales.

Los especialistas consideran que la combinación de portaaviones nucleares y convencionales responde a una estrategia cuidadosamente diseñada por Pekín. Los primeros ofrecen una autonomía mucho mayor y están pensados para operar a grandes distancias, incluyendo el Pacífico Central, el Océano Índico y Medio Oriente. En cambio, los segundos presentan menores costos operativos, tiempos de mantenimiento más reducidos y una gran eficacia para misiones regionales.

La estrategia naval de China para competir con Estados Unidos en el Pacífico

Esta estructura mixta permitiría a la Armada china mantener una presencia permanente tanto en el Pacífico Occidental como en zonas marítimas alejadas de su territorio, ampliando su capacidad de proyección global en un contexto de creciente competencia estratégica con Estados Unidos y sus aliados.

El ambicioso proyecto forma parte del plan de Pekín para ampliar su flota de portaaviones y fortalecer su presencia militar. Foto: X/@Roberto_yeager

Las imágenes obtenidas sobre el terreno revelan que China ya trabaja en la expansión de instalaciones portuarias y en la construcción de infraestructura especializada en la base naval de Qingdao, en la provincia de Shandong. Entre las obras destacan nuevas instalaciones de desmagnetización, esenciales para reducir la firma magnética de los buques y mejorar su protección frente a minas navales y sistemas de detección avanzados.

Con estos avances, China da señales cada vez más claras de que busca transformar su marina en una fuerza de alcance global, capaz de operar de manera sostenida lejos de sus costas y competir con las principales potencias navales del mundo.