Francia busca reemplazar su portaaviones Charles De Gaulle.
Francia busca reemplazar su portaaviones Charles De Gaulle. Foto: REUTERS

Este país acelera su rearme estratégico y ya puso en marcha uno de los proyectos militares más ambiciosos de las últimas décadas en Europa: la construcción del nuevo portaaviones nuclear, un gigantesco buque de guerra de 78.000 toneladas.

Este país en cuestión es Francia y el nombre que recibirá el nuevo portaaviones nuclear será “Francia Libre”, que reemplazará al histórico Charles de Gaulle (R91) y se convertirá en el nuevo emblema naval de París hacia finales de la década de 2030.

El proyecto, conocido oficialmente como Porte-Avions Nouvelle Génération (PA-NG), fue respaldado por el presidente Emmanuel Macron y representa una apuesta directa por reforzar el poder militar francés en un contexto global marcado por guerras, tensiones geopolíticas y una creciente competencia armamentística.

El portaaviones francés, Charles De Gaulle. Foto: REUTERS

Cómo será el nuevo y poderoso portaaviones que construye Francia

El futuro portaaviones francés será una auténtica megaconstrucción naval. Tendrá una eslora de 310 metros, una manga de 90 metros en cubierta y desplazará unas 78.000 toneladas, prácticamente el doble del actual Charles de Gaulle.

La nave contará con propulsión nuclear mediante dos reactores TechnicAtome K22 de 220 megavatios, una tecnología más avanzada y potente que los reactores K15 utilizados por el actual portaaviones insignia francés. Gracias a este sistema, el barco podrá operar durante entre 20 y 25 años sin necesidad de repostar combustible nuclear.

Otro de los grandes avances será la incorporación del sistema electromagnético de lanzamiento de aeronaves EMALS, similar al utilizado por los portaaviones más modernos de Estados Unidos. Esta tecnología permitirá lanzar aviones de combate de forma más eficiente, rápida y segura que las tradicionales catapultas de vapor.

El “Francia Libre” tendrá una superficie total cercana a los 17.200 metros cuadrados y capacidad para transportar decenas de aeronaves de combate, drones y helicópteros. Además, podrá alcanzar velocidades de hasta 30 nudos, equivalentes a unos 56 kilómetros por hora.

La tripulación rondará las 2.000 personas entre marineros, oficiales y personal aéreo. En materia defensiva, el buque estará equipado con sistemas de misiles Sylver A43 con proyectiles Aster 30, cañones RAPIDFire de 40 milímetros, sistemas automáticos de 20 mm y ametralladoras pesadas de 12,7 mm.

Por qué será el portaaviones más poderoso de toda Europa

El nuevo buque francés no solo será el más grande de Europa, sino también el más avanzado tecnológicamente. Ningún otro país europeo posee actualmente un portaaviones nuclear operativo de semejante tamaño y capacidad.

El Reino Unido dispone de los modernos portaaviones de la clase Queen Elizabeth, pero utilizan propulsión convencional. Italia y España cuentan con buques más pequeños orientados a operaciones limitadas. Francia, en cambio, busca disponer de una plataforma capaz de proyectar poder militar global durante décadas.

La combinación de energía nuclear, gran autonomía, catapultas electromagnéticas y capacidad aérea avanzada colocará al Francia Libre entre los portaaviones más importantes del planeta, solo por detrás de los gigantes estadounidenses y posiblemente a la altura de algunos desarrollos chinos.

Además, el proyecto busca garantizar que Francia mantenga una capacidad de disuasión independiente dentro de Europa y de la OTAN. París pretende conservar su autonomía militar estratégica en un escenario internacional cada vez más inestable.

Qué significa este megaproyecto militar para el equilibrio de poder en Europa

La decisión francesa llega en medio de un fuerte incremento del gasto militar occidental tras las guerras recientes y las crecientes tensiones en Medio Oriente, Europa del Este y el Indo-Pacífico.

El conflicto con Irán, la presión de Donald Trump para que los miembros de la OTAN eleven sus presupuestos de defensa y la incertidumbre sobre futuros escenarios bélicos aceleraron los planes de rearme europeos.

Francia moderniza su armamento. Foto: Unsplash.

En ese contexto, Francia busca consolidarse como la principal potencia militar de la Unión Europea. El nuevo portaaviones reforzará su capacidad de intervención global, aumentará su influencia diplomática y le permitirá liderar operaciones militares de gran escala sin depender completamente de Estados Unidos.

El proyecto también tiene un fuerte impacto industrial y tecnológico. La construcción movilizará miles de empleos en astilleros, empresas de defensa y sectores vinculados a la energía nuclear y la ingeniería naval.

Si se cumplen los plazos previstos, el Francia Libre comenzará a construirse en 2032 y entrará oficialmente en servicio en 2038. Para entonces, Europa tendrá el portaaviones más poderoso de su historia moderna.