De Surinam a Buenos Aires: la historia de la mariposa “blanquita” que fascina en la Costanera Sur
Es pequeña, silenciosa y se mueve con rapidez, lo que la convierte en un verdadero desafío incluso para observadores experimentados. Su presencia suele pasar desapercibida, a menos que se la busque con atención y paciencia. Conocé más sobre ella.

En pleno corazón urbano de Buenos Aires, donde el ritmo de la ciudad parece imponerse sobre todo lo demás, la Reserva Ecológica Costanera Sur funciona como un oasis de biodiversidad.
Allí, entre lagunas y senderos, habitan decenas de especies de mariposas. Una de las más llamativas, aunque también de las más difíciles de ver, es la Eurema albula, conocida como “blanquita” por el intenso color blanco de sus alas.
Mariposa “blanquita” en Buenos Aires: cómo es y por qué es tan difícil de ver
A pesar de su apariencia delicada, la “blanquita” no se deja observar fácilmente. Es pequeña, silenciosa y se mueve con rapidez, lo que la convierte en un verdadero desafío incluso para observadores experimentados. Su presencia suele pasar desapercibida, a menos que se la busque con atención y paciencia.

Su rasgo más distintivo es el blanco intenso de sus alas, poco común entre las especies locales. Ese contraste con el entorno verde la vuelve única, pero también efímera a la vista: aparece y desaparece en cuestión de segundos.
Eurema albula: historia, origen y primeros registros científicos
El primer registro oficial de la Eurema albula se remonta a 1775, cuando el entomólogo neerlandés Pieter Cramer documentó ejemplares en Surinam. Desde entonces, la especie fue objeto de múltiples estudios que permitieron conocer más sobre sus características.
Gracias a los avances tecnológicos, hoy se sabe que puede alcanzar hasta 50 milímetros de envergadura y que forma parte de una amplia familia de mariposas adaptadas a distintos ecosistemas del continente americano.

Dónde vive la mariposa blanca: distribución en América y su presencia en la Costanera Sur
La Eurema albula es una especie originaria de regiones neotropicales y neárticas, con presencia confirmada en al menos 13 países. Su hábitat principal incluye América del Sur y América Central, aunque también se registraron poblaciones en el sur de Estados Unidos, especialmente en Texas.
En la Reserva Ecológica Costanera Sur, su presencia reafirma el valor ambiental del área protegida. Más allá de su tamaño, la “blanquita” se convierte en un símbolo de la biodiversidad urbana: una prueba de que, incluso en grandes ciudades, la naturaleza sigue encontrando su lugar.



















