Por este informe de inteligencia, ex comisario Potocar estuvo en prisión

A fines del mes de abril, el fiscal José Campagnoli cayó duro sobre la Policía de la Ciudad, el proyecto con mayores expectativas de Cambiemos en temas de seguridad para el ámbito porteño.
El ex comisario José Pedro Potocar, jefe de la fuerza policial elegido por el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, cayó procesado con prisión preventiva, acusado de ser uno de los principales eslabones de una cadena de corrupción para recaudar dinero de coimas extorsivas a trapitos en cercanías de la cancha de River Plate, como así también a más de 30 dueños de diferentes comercios de los barrios porteños de Núñez y Saavedra, con la comisaría Nº35 en el centro del escándalo.

Potocar parecía un imputado inusual. Cuando un policía cae, los viejos enemigos aprovechan para criticarlo desde el anonimato y el off the record. Sin embargo, pese a lo que usualmente suele suceder, cuando alguien cae "en desgracia", aún luego de ser detenido, Potocar siguió gozando del apoyo de sus viejos colegas en la PFA, quienes le tenían el más alto de los aprecios; además de que el ex comisario no tenía ninguna otra causa previa en su contra en la Cámara del Crimen porteña luego de más de 35 años de servicio, algo inusitado para un hombre que pasó por divisiones como Drogas Peligrosas y encabezó dos comisarías.
El Ministerio de Seguridad porteño no movió ni un dedo para dejar en evidencia o causar más problemas a Potocar, e incluso se mantuvo al comisario en su cargo hasta que fue él mismo quien decidió renunciar cuando se encontraba entre rejas.
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En la misma causa, Campagnoli también encarceló a quienes habrían sido los otros eslabones de la cadena de coimas y corrupción: la comisario inspector Susana Aveni, jefa de la circunscripción que incluía a la 35º y, sorprendentemente, al ex comisario general Guillermo Calviño, una de las máximas autoridades de la Policía Federal,superintendente de Seguridad Metropolitana y jefe interino de la nueva Policía de la Ciudad en el año que duró el traspaso de las 54 comisarías de la PFA a la órbita del gobierno porteño.

Pero entre tantas cosas, una -en particular- no dejó de llamar poderosamente la atención:. Se trata de un informe a cargo de la central de de inteligencia, que no fue solicitado ni por Campagnoli ni tampoco por el juez Farías, sino que corrió por cuenta y cargo de un sargento retirado de la Gendarmería Nacional y luego fue inmediatamente presentado como una denuncia anónima el 6 de junio siguiente ante el Ministerio de Seguridad, con un paso por su Coordinación de Normativa y Transparencia y su Oficina Anticorrupción.
Lo escrito por el gendarme, fue el rumbo que seguiría la causa completa.
"El presente describe una forma de recaudación no solo de la Comisaría Nº35, sino que es el manejo de todas las comisarías de la Ciudad Autónoma. No solo es para el titular de la dependencia, sino que también lo percibe el jefe de zona (Aveni) y la Dirección General de Comisarías de José Pedro Potocar, quien es el segundo al mando del Calviño", afirmó M.A.M en ese curioso informe.

En el documento, M.A.M habló de todo, incluyendo además información personal de Villareal, Aveni, Potocar y Calviño, que no estaría complicado en la causa hasta sino un año después.
Los comercios que habrían sido coimeados, también fueron nombrados al detalle, aunque -de todos modos- la denuncia no fue tan anónima, ya que Campagnoli pudo rastrear dos IPs de Internet usados por M.A.M para conseguir la información en registros comerciales.
¿Por qué un efectivo de una fuerza de seguridad federal, determinó remitir una denuncia anónima contra las máximas autoridades de la nueva Policía de Cambiemos? Es una buena pregunta, sin ambergo, como fuera, la defensa de Potocar, se expresó muy duramente contra el informe con una nulidad presentada por el abogado Alcalde ante la Cámara de Casación, que fue eventualmente rechazada. Alcalde formuló varias preguntas en su pedido, por ejemplo, si los superiores de M.A.M estaban al tanto de este informe o si lo hizo a espaldas de sus jefes.

Desde el entorno cercano de Campagnoli niegan conocer al gendarme previamente y aseguran que ya fue identificado, al tiempo que se envió un pedido al jefe de la fuerza, el comandante general Gerardo Otero, para que M.A.M -de 44 años de edad- se presente a declarar, cosa que hizo al día siguiente. El gendarme aseguró ante autoridades judiciales que teme por su vida, ya que lo amenazabande manera permanente, porque "se había negado a recaudar" y que este policía de brigada se había contactado con él contándole su miedo a las represalias.
La defensa de Potocar, mira con dureza y desconfianza el informe de M.A.M, pese al rechazo del planteo de nulidad: para los abogados del comisario la denuncia anónima, que fue enviada por el Ministerio a la fiscalía de Campagnoli, constituirían una violación a los deberes de funcionario público por parte del gendarme, retirado o no.