Suicidio del soldado Rodrigo Gómez: las revelaciones de las escuchas telefónicas
Avanza la investigación sobre la muerte del soldado en la Quinta de Olivos. Gómez fue víctima de una banda organizada que lo extorsionó tras contactarlo por la aplicación Evermatch, exigiéndole pagos por más de $1,4 millones. Siete personas fueron detenidas y se investigan otras posibles víctimas.
Avanza la investigación por el suicidio del soldado Rodrigo Gómez, quien se quitó la vida en la Quinta Presidencial de Olivos tras ser víctima de un elaborado esquema de extorsión. Las pesquisas, que incluyen la intervención de ocho líneas telefónicas utilizadas por la banda durante 55 días, comenzaron a revelar el alcance de un negocio delictivo coordinado desde el penal de Magdalena, que la jueza Sandra Arroyo Salgado calificó como una “Pyme delictiva”.
Según los registros obtenidos, uno de los últimos llamados que recibió Gómez se produjo el 15 de diciembre a las 17:24, coincidiendo con un pago de 213 mil pesos que realizó a una cuenta vinculada con la estafa. La cuenta pertenece a familiares de Iara Cosentino, acusada de ser una de las recaudadoras de la banda. A lo largo de poco más de una hora, Gómez habría entregado un total de 1,4 millones de pesos en varios pagos sucesivos.
Siete sospechosos detenidos
Este lunes, tras múltiples allanamientos, fueron detenidos siete sospechosos implicados en la estafa que terminó con la muerte del soldado. La víctima había sido contactada a través de un falso perfil en la aplicación de citas Evermatch, bajo la falsa acusación de intentar entablar una relación con una menor de edad. Gracias a las pericias realizadas en su celular y a una carta de despedida con indicios precisos, los investigadores pudieron identificar a los involucrados.
Entre los detenidos se encuentran Tomás Francavilla y Mauricio Duarte Areco, ambos cumpliendo condena por robo en la Unidad N°36 de Magdalena y responsables de coordinar la red desde su celda. Iara Cosentino, pareja de Francavilla, y Karen Cufré, novia de Areco Duarte, eran las encargadas de la recaudación y la logística de la banda, incluyendo la compra de chips y la contratación de líneas telefónicas.
Las revelaciones de las escuchas
Las escuchas telefónicas realizadas a los miembros de la organización confirmaron la existencia de otras víctimas y la mecánica delictiva. En una de las conversaciones, Francavilla presumía haber extorsionado a una víctima de Formosa por casi un millón y medio de pesos, quien luego “se borró”, según la transcripción de la escucha. Con cada intervención, los investigadores arman el rompecabezas del modo operativo de la banda y su estructura interna.
El caso continúa bajo investigación, mientras la justicia busca determinar el alcance total de las víctimas y responsabilizar a todos los integrantes de la organización detrás del suicidio de Rodrigo Gómez.



















