Propofest: cómo se destapó el escándalo que investiga la Justicia y por qué hay dos causas penales en marcha
La muerte de un anestesista y la aparición de fármacos de uso hospitalario fuera de control destaparon el caso Propofest, una causa que avanza por dos carriles judiciales y expone una trama de fiestas privadas, robo de medicamentos y posibles responsabilidades penales.

El nombre “Propofest” se convirtió en pocos días en sinónimo de uno de los casos judiciales más sensibles del año. Lo que empezó con la muerte de un médico anestesista derivó en una investigación mucho más amplia que hoy expone una trama de uso indebido de fármacos hospitalarios, fiestas privadas clandestinas y una presunta red que operaba dentro del sistema de salud.
La Justicia avanza actualmente en dos causas penales distintas pero conectadas, que buscan esclarecer responsabilidades, determinar cómo circulaban los anestésicos y establecer si hubo negligencias graves o delitos penales.
La muerte que encendió las alarmas
El punto de partida fue el fallecimiento de Alejandro Zalazar, un médico residente en anestesiología, hallado sin vida en su departamento de Palermo a fines de febrero. Los resultados preliminares de la autopsia indicaron que la causa del deceso estuvo vinculada al consumo de propofol y fentanilo, dos drogas de uso estrictamente hospitalario, que requieren control médico específico debido a su alta peligrosidad.
Durante el procedimiento, los investigadores encontraron ampollas, jeringas e insumos médicos, algunos de los cuales pertenecerían a una institución privada de salud. Ese hallazgo abrió un primer interrogante clave: ¿cómo accedió la víctima a medicamentos que no se venden legalmente fuera de hospitales?
La Fiscalía inició entonces una causa caratulada como averiguación de muerte dudosa, con el objetivo de reconstruir las horas previas, establecer si hubo terceros involucrados y determinar si el consumo fue accidental, inducido o parte de un contexto más amplio.

El segundo expediente: robo y administración fraudulenta
Mientras avanzaba esa investigación, surgió una segunda línea judicial: el desvío sistemático de anestésicos desde un hospital privado de la Ciudad de Buenos Aires. Este expediente apunta a la presunta sustracción de propofol y fentanilo para fines no médicos, bajo la figura penal de administración fraudulenta.
En esta causa fueron imputados dos profesionales de la salud:
- Un anestesiólogo de extensa trayectoria académica
- Una médica residente en formación
Ambos declararon ante la Justicia, negaron los hechos y continúan en libertad, aunque con restricciones para salir del país. Además, se realizaron allanamientos en sus domicilios, donde se secuestraron elementos compatibles con el uso de fármacos anestésicos fuera del ámbito hospitalario.
Qué son las “Propofest” y por qué preocupan
Según surgió de testimonios y mensajes incorporados a la causa, las llamadas “Propofest” serían encuentros privados en los que se ofrecía la experiencia de ser sedado con anestésicos, bajo la promesa de un entorno “controlado”. Sin embargo, especialistas advierten que el uso recreativo de estos medicamentos es extremadamente riesgoso, incluso con conocimientos médicos.
El propofol y el fentanilo pueden provocar depresión respiratoria, paro cardíaco y muerte, especialmente fuera de un quirófano o sin monitoreo adecuado. Por eso, cada nuevo dato que aparece en el expediente genera alarma tanto en el ámbito judicial como en el sanitario.

Dos investigaciones, una misma pregunta
Aunque los expedientes siguen caminos separados, los fiscales intentan responder una pregunta central:¿la muerte de Zalazar está directamente relacionada con este circuito ilegal de fármacos?
Por ahora no hay una acusación formal que unifique ambas causas, pero los investigadores analizan comunicaciones, movimientos internos de medicamentos y responsabilidades institucionales. El hospital involucrado, por su parte, inició sumarios internos y aseguró haber colaborado con la Justicia desde el primer momento.
Un caso que expone fallas estructurales
Más allá de las responsabilidades individuales, el escándalo Propofest dejó al descubierto debilidades en los sistemas de control de medicamentos, el estrés extremo en residencias médicas y los riesgos de normalizar conductas fuera del marco profesional.
Mientras la investigación avanza, la causa sigue generando repercusiones en el sistema de salud y abre un debate incómodo pero necesario sobre límites, controles y salud mental dentro del ámbito médico.



















