Alarma en Palermo: encontraron muerto a un enfermero de 44 años y sospechan que consumió propofol y fentanilo
La Justicia investiga si se trata de un nuevo caso de sobredosis con drogas robadas de hospitales. El secuestro de ampollas de fentanilo y propofol vincula este hecho con la reciente muerte del anestesista Alejandro Zalazar.

Un enfermero de 44 años fue hallado sin vida en su departamento de Palermo este viernes 3 de abril y encendió las alarmas de la Justicia porteña. Los investigadores intentan determinar si el fallecimiento está vinculado a una sobredosis de fármacos de uso hospitalario, en una contexto que guarda similitudes con la muerte de un anestesista ocurrida hace pocas semanas en el mismo barrio.
La víctima, oriunda de Gualeguaychú, fue encontrada a las 16:10 tras una denuncia de su hermana, quien no lograba contactarlo desde el 30 de marzo. Al ingresar a la vivienda con la propietaria y la Policía, hallaron al hombre sentado en una silla de comedor con sangre en la boca y sin signos vitales.
Lo que más llamó la atención de los peritos fue la presencia de una jeringa, un guante de látex y una amplia cantidad de medicamentos cuya comercialización está estrictamente regulada. Según informaron fuentes de la causa a TN, la lista de ampollas y comprimidos secuestrados incluye:
- Anestésicos y sedantes: propofol, fentanilo, midazolam, clonazepam y diazepam.
- Drogas críticas: adrenalina, succinilcolina (relajante muscular), lidocaina y haloperidol.
- Otros insumos: ceftriaxona, cloruro de potasio, dexametasona y diversos analgésicos.

El reciente caso de un anestesista encontrado sin vida en su departamento
La investigación del enfermero de 44 años se cruzó con el caso de Alejandro Zalazar, un anestesiólogo de 29 años apodado “Alito”, quien fue encontrado muerto el 20 de febrero en un edificio de la calle Juncal al 4600. Zalazar trabajaba en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y al momento de su muerte, lo esperaban en la Fundación Favaloro para una cirugía.
En aquel departamento, la Policía encontró una bomba de infusión -equipo para administrar drogas intravenosas- y el cuerpo del médico presentaba una vía conectada en el pie derecho y marcas de un catéter en el izquierdo.

La autopsia preliminar de Zalazar indicó “congestión, edema pulmonar y edema meningoencefálico”, cuadro compatible con una sobredosis de propofol y fentanilo. Este trágico episodio destapó una oscura trama de fiestas clandestinas y desvío de insumos hospitalarios que la Justicia ahora intenta determinar si se cobró una nueva víctima con el hallazgo del enfermero este viernes.



















