Reforma tributaria: el Gobierno posterga la baja de impuestos por falta de margen fiscal
La Casa Rosada evita definiciones mientras monitorea una economía que aún no despega de forma sostenida. En el equipo económico reconocen que el margen es mínimo y priorizan sostener el equilibrio de las cuentas públicas. La negociación con las provincias queda en pausa, a la espera de un escenario más favorable.

El Gobierno postergó la discusión de la reforma tributaria hasta que haya una recuperación económica para poder negociar con los gobernadores sobre el tema. El Ejecutivo afirma: “Si no crece la actividad, no nos podemos sentar a discutir. Creemos que los indicadores van a mejorar en abril”.
Javier Milei tiene esta reforma como prioridad en su gestión, pero la mesa chica no tiene una estrategia definida sobre la baja de impuestos que quieren impulsar y descartan por el momento insistir con la baja del Impuesto a las Ganancias a sociedades.

Fragilidad fiscal y consumo débil: las razones detrás del freno impositivo
El Gobierno busca que las provincias acompañen la reforma tributaria con una baja de ingresos brutos y tasas municipales. Desde el equipo económico de Nación sostienen que están “justos” con el superávit fiscal y que una baja de impuestos sin respaldo en mayor actividad implicaría incurrir en déficit fiscal. Descartan también una reducción de retenciones a corto plazo.
La recaudación tributaria alcanzó $16.231.830 millones, con una suba interanual nominal de 20,1%, según datos oficiales. El IVA como termómetro del consumo creció 13,7% con una caída del 16,1% en su componente aduanero, lo que refleja debilidad en el comercio exterior y la demanda. “No nos sobra nada”, sostienen fuentes del gobierno.

Las preocupaciones principales de Nación son el consumo masivo y la industria manufacturera, ya que siguen débiles, con caídas interanuales en ventas minoristas y una recuperación heterogénea de la industria; mejoras mensuales pero retrocesos en la comparación anual.
En paralelo, la oposición y los gobernadores advierten que la caída de los recursos coparticipables y de las transferencias nacionales genera tensión en las cuentas locales, complicando la negociación salarial en distritos clave. Algunos mandatarios buscan un nuevo pacto fiscal.
Cuando haya señales de recuperación del agro, energía y exportaciones que traccionen al resto de la economía y mejoren la recaudación a nivel general, el Gobierno insistirá en retomar la discusión tributaria.

















