Marcha Federal Universitaria en el centro porteño. Foto: NA.
Marcha Federal Universitaria en el centro porteño. Foto: NA.

La cuarta Marcha Federal Universitaria será encabezada por el reclamo de docentes, no docentes, autoridades universitarias, estudiantes, graduados y gran parte de la sociedad. Las exigencias principales serán la recomposición salarial docente y no docente de las universidades nacionales y el depósito del dinero de los hospitales que dependen de esas Casas de Altos Estudios para poder atender a sus pacientes y enseñar a los médicos en formación.

La convocatoria tendrá su punto de concentración a las 17 en Plaza de Mayo, aunque habrá actividades como las clases abiertas en distintas universidades y espacios públicos desde más temprano. La emblemática Universidad de Buenos Aires (UBA) da clases públicas hace unos días para visibilizar su reclamo.

Marcha universitaria en el Congreso. Foto: NA
Marcha universitaria en el Congreso. Foto: NA

Marcha Federal Universitaria: los números del recorte del Gobierno

En 2023, el presupuesto destinado al sistema universitario nacional era del 0,72% del PBI y ahora equivale al 0,47% del PBI. Otro número importante se refiere a que el 59,5% de quienes ingresaron en 2026 a la UBA son primera generación universitaria al igual que el 57,6% de los graduados del 2024.

Son los peores números presupuestarios desde la recuperación democrática”, afirmó Matías Ruiz, secretario de Hacienda de la UBA, en diálogo con Infobae. Y agregó: “Desde que asumió Milei, el presupuesto universitario se redujo un 45,60% en términos reales”. El impacto más significativo y visible de ese deterioro presupuestario es en los salarios.

“Los cargos de dedicación simple -casi el 70% de los docentes- van de $177.117,18 a $351.995,41 por mes. Los cargos de dedicación exclusiva van de $885.590,04 a $1.582.283,34. Un docente de la categoría más alta, que son los titulares de cátedra con dedicación exclusiva, gana $1.582.283,34, apenas $150.000 por encima de la canasta básica, que es de $1.434.464 para una familia tipo de cuatro integrantes (N. de la R.: esa canasta básica no contempla un alquiler, en caso de que el docente no sea propietario del lugar en el que vive). El cargo máximo, un titular con dedicación exclusiva, es el único que le gana a la canasta básica de una familia”, comenta el funcionario de Hacienda de la universidad.

Hospital de Odontología UBA Foto: -

Los hospitales universitarios, eje de la capacitación de los médicos residentes recién graduados y espacio de atención para miles de pacientes, no han percibido fondos destinados a gastos operativos en lo que transcurrió de 2026. Se trata de una partida que corresponde transferir al Estado nacional.

Hace una semana, las autoridades del Hospital de Clínicas y el Instituto de Oncología “Angel H. Roffo” comentaron que con los números actuales, sólo será posible mantener el funcionamiento por 45 días más y que la situación “es crítica”. En total, los centros asistenciales de la UBA atienden a 700.000 personas al año: son casi 2.000 pacientes por día.

Los números del éxodo docente en la UBA

La Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA sufrió 438 renuncias de docentes e investigadores entre enero del 2024 y abril del 2026. Esto significa que pierden un docente cada dos días.

Por su parte, la Facultad de Ingeniería tuvo 342 renuncias en 2023 y la Facultad de Agronomía tuvo más de 100 renuncias entre 2024 y 2025 con la baja más frecuente de docentes e investigadores de entre 30 y 40 años, algunos con doctorados y postdoctorados, que migraron universidades de otros países.

La Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA perdió 103 docentes entre enero del 2024 y abril del 2026, lo que significó una reducción de casi 20% en la planta de profesores.

Las dos escuelas pre-universitarias más prestigiosos de la UBA, el Carlos Pellegrini y el Nacional de Buenos Aires, perdieron en total a 227 trabajadores en ese mismo tiempo. Sólo contemplando esas facultades y escuelas, se fueron más de 1.200 trabajadores en los últimos dos años y medio.

Colegio Carlos Pellegrini, NA
Colegio Carlos Pellegrini, NA

La salida de docentes afecta de forma directa la formación de los estudiantes, y además las universidades no solo pierden profesores, sino también investigadores, cuyos proyectos enfrentan recortes continuos en el financiamiento disponible. A esto se agrega que quienes permanecen en sus cargos suelen tener que asumir múltiples empleos para poder cubrir sus necesidades básicas. El pluriempleo, como ocurre en otros ámbitos, se vuelve cada vez más habitual y termina perjudicando la calidad educativa.

“Cuantitativamente, la Facultad de Ciencias Sociales no ha perdido docentes. Pero han adelantado su proceso de jubilación docentes de mucha jerarquía que podrían haber estado más tiempo con nosotros y que se retiraron por temor a que cambien las leyes previsionales”, informó la decana de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, Ana Arias.

Muchos docentes y no docentes volvieron a otros niveles educativos en los que estaban antes, como el secundario o el primario, y otros tienen cada vez más empleos para poder mantener a sus familias. También es muy gravosa la situación de los no docentes, que suman otros trabajos y extienden sus jornadas laborales a doce o más horas, lo cual genera enormes problemas de salud mental dentro de nuestra propia planta”, agrega Arias.

Marcha universitaria
Marcha universitaria Foto: RTVE

“Hay muchos trabajadores que quieren a la facultad y desarrollan aquí sus actividades, y es gente que está cobrando un sueldo que ya no es que no le alcanza para vivir, sino que no le alcanza para tomar el colectivo y tener la plata que requiere almorzar en medio de la jornada de trabajo”, afirma Alejo Pérez Carrera, decano de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA.

En aquella Universidad, renunciaron 103 docentes y 18 profesores apelaron a una jubilación anticipada, también por temor a que cambie el marco regulatorio de los retiros.

Por su parte, Ricardo Manetti, decano de la Facultad de Filosofía y Letras, comenta que sufrieron el impacto del deterioro salarial y el temor a un posible cambio a las leyes provisionales. “Lo más complejo que atravesamos en los últimos dos años fue la jubilación temprana de docentes que fueron y serán referentes absolutos del campo de las ciencias sociales y las humanidades, que han optado por la jubilación a los 60 años las mujeres y los varones a los 65, donde antes continuaban hasta los 70 años. Los motivos son varios. Por un lado, los bajos salarios. Pero, por otro lado, también, el miedo a una modificación en la ley del sistema previsional. Estamos perdiendo figuras muy valiosas”, sostiene.

Las pérdidas en materia de infraestructura dentro de la UBA

La Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UBA alberga 45.000 estudiantes y consumen alrededor de 30 km de papel higiénico por día. “Dado el presupuesto que tenemos ahora, en medio de las clases puede no alcanzar el ancho de banda de internet y hemos tenido que reducir el consumo eléctrico”, afirma Carlos Venancio, decano de la FADU. Y agrega: “Se colocaron como protecciones tras detectar que las fachadas presentaban desprendimiento de material”.

En 2023 se tramitó un fondo mediante el entonces Ministerio de Educación para la restauración de esas fachadas, pero la paralización de la obra pública y la reestructuración de esa cartera, que pasó a depender del Ministerio de Capital Humano, interrumpieron los trabajos. Los andamios, mientras tanto, permanecen en el lugar sin cambios.

La Facultad de Ciencias Veterinarias precisó que no existen fondos para reparar o incorporar nueva tecnología en el hospital escuela, y en Sociales, el gasto mayor lo representa la limpieza en lugar de los referidos a la generación de conocimiento.

Facultad de Medicina de UBA
Facultad de Medicina de UBA

Sociales tenía además un edificio en Constitución con un crédito para su ampliamiento. “El Estado suspendió la ejecución del crédito, y hasta es posible que el Estado argentino tenga que pagar una multa por no haber usado ese crédito”, describe la decana.

En la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA no se puede renovar ni reparar el equipamiento. Es por eso que el decano Guillermo Durán afirmó: “El impacto del recorte presupuestario obligó a adaptar los trabajos prácticos que realizan los estudiantes debido a la falta de insumos para los laboratorios”.

Por su parte, el director del Hospital de Clínicas, Marcelo Melo, indicó: “Aquí realizamos unas 10.000 cirugías al año. Si no tenemos los fondos para funcionar de acá a 45 días, es un gran problema para mucha gente que depende de nuestra atención. Hay otra tragedia, y es que aquí formamos a profesionales muy capacitados, excelentes, y después es muy difícil retenerlos porque el salario no puede competir con otros. Los que se quedan, se quedan sobre todo por amor al hospital”.

Eso es lo que señalan también los decanos de varias facultades: que muchos de quienes permanecen lo hacen por afecto, por vocación y por la intención de retribuir a la universidad pública que los formó. Esa misma universidad pública que sigue transformando la realidad de cientos de miles de familias argentinas.