Entrenar robots desde casa: pagan a personas de Argentina y otros países por grabarse haciendo tareas domésticas
La innovación tecnológica ya esta aquí y se utilizará para el bien común. Compañías como Tesla, Figure AI y Agility Robotics intensifican sus inversiones en este tipo de desarrollos, en medio de una carrera global por crear robots humanoides capaces de desempeñarse en ámbitos industriales, logísticos e incluso en el hogar.

Los trabajos domésticos tales como lavar los platos, doblar la ropa o tender la cama están siendo impulsados por la inteligencia artificial. Personas de alrededor de todo el mundo están siendo contratadas para grabarse haciendo tareas domésticas desde casa, con el objetivo de entrenar a la próxima generación de robots humanoides. India, Nigeria y Argentina son algunos de los sitios experimentales.
MIT Technology Review documentó el modo en que las empresas de tecnología están recurriendo a trabajadores remotos para recopilar datos del mundo real que luego se venden a compañías de robótica.

Robots, IA y tareas del hogar: ¿cómo funciona esta nueva propuesta de trabajo?
Esta nueva propuesta de trabajo se compone de un Iphone en la frente de los trabajadores en una banda que lo sostiene allí y comienzan a grabarse mientras realizan tareas del hogar como cocinar, limpiar, doblar la ropa y tender la cama.
De este modo, los robots humanoides aprenden a interactuar con objetos reales y necesitan datos físicos sobre movimientos humanos, manipulación de objetos y coordinación espacial, a diferencia de los chatbots que se entrenan con texto.
Una de las compañías que encabeza esta iniciativa es Micro1, radicada en California, Estados Unidos, que ya sumó a miles de colaboradores distribuidos en más de medio centenar de países. De acuerdo con el informe, algunos de estos trabajadores llegan a percibir hasta 15 dólares la hora, un ingreso que resulta especialmente competitivo en varios mercados emergentes.
La dinámica laboral incluye la grabación semanal de videos en los que realizan distintas tareas del hogar, bajo consignas precisas: mantener las manos siempre a la vista, moverse con naturalidad y evitar exponer datos personales o mostrar el rostro.

Luego, ese material es analizado tanto por sistemas de inteligencia artificial como por equipos humanos que se encargan de clasificar y etiquetar cada acción. Esos datos sirven como insumo para entrenar robots en la ejecución de tareas básicas dentro de entornos fabriles y domésticos.
En paralelo, firmas como Tesla, Figure AI y Agility Robotics intensifican sus inversiones en este tipo de desarrollos, en medio de una carrera global por crear robots humanoides capaces de desempeñarse en ámbitos industriales, logísticos e incluso en el hogar.
Privacidad y condiciones laborales, los debates que despertó esta disruptiva propuesta
Más allá del costado innovador, el esquema también abre interrogantes de peso en torno a la privacidad y las condiciones de trabajo. Si bien las empresas les indican a los colaboradores que no muestren el rostro, los registros audiovisuales terminan exponiendo aspectos muy sensibles: el interior de sus viviendas, hábitos cotidianos y, en ciertos casos, la presencia de otras personas del entorno familiar.
La situación encendió alertas entre especialistas en computación centrada en el usuario, que remarcan la importancia de que quienes participan tengan en claro qué uso se le dará a ese material y durante cuánto tiempo quedará almacenado. A esto se suma otro punto que mencionan los propios trabajadores: la monotonía. Repetir una misma acción durante horas, como doblar ropa o pasar la plancha, puede volverse tedioso y físicamente demandante.
Robots humanoides: así será su futuro
La industria de la robótica humanoide captó más de 6.000 millones de dólares en inversiones a lo largo de 2025, de acuerdo con un informe citado por el MIT. El dato no solo confirma el fuerte crecimiento del sector, sino también la necesidad de alimentar estos desarrollos con grandes volúmenes de información obtenida en entornos reales.

Especialistas del área coinciden en que estos sistemas van a requerir millones de horas de registros antes de poder moverse con soltura, seguridad y precisión en espacios diseñados para personas.
Lo que hoy puede resultar una postal llamativa; gente con el celular sujeto a la cabeza mientras realiza tareas domésticas, podría convertirse en uno de los pilares tecnológicos que, a futuro, permita la convivencia con robots capaces de asistir en fábricas, centros de salud o incluso en el hogar.
Para buena parte del público en América Latina y España, este avance también deja en evidencia cómo la inteligencia artificial ya está reconfigurando el mundo del trabajo de maneras poco previsibles.


















