La ciudad más pequeña del mundo tiene apenas 100 metros de largo, está habitada por 30 personas y recuerda a la Edad Media
Una localidad europea tiene mucha historia en escasos metros. Los atractivos de una urbe tan peculiar como llamativa.

La ciudad más pequeña del mundo mide apenas 100 metros de largo, tiene unos 30 habitantes y conserva un marcado aire medieval. Se trata de Hum, una pequeña localidad ubicada en la península de Istria, en Croacia, donde las viviendas y construcciones se distribuyen a lo largo de una estrecha franja de terreno.
Aunque parezca increíble, Hum no es atractiva turísticamente solo por el récord que ostenta; también lo es por su riqueza histórica y cultural, enmarcada dentro de un paisaje que ocupa menos de 40 metros de ancho y remite directamente a la Edad Media.

Hum se destaca por su estilo medieval y por haber conservado casi intacta su estructura original, con cuatro calles y tres filas de casas construidas desde el siglo XI. Su origen está rodeado de leyendas: una de las más conocidas cuenta que la ciudad nació casi por casualidad, cuando gigantes usaron rocas para levantar este pequeño poblado. A lo largo de los siglos, Hum mantuvo su perfil defensivo, con murallas y una torre de vigilancia que todavía hoy forman parte del paisaje.
Hum, una pequeña ciudad croata con mucha historia
Hum sorprende por la cantidad de tesoros que concentra en un espacio mínimo. Entre sus principales joyas se destacan la iglesia barroca de la Asunción de la Virgen María, la iglesia románica de San Jerónimo y una llamativa torre con reloj que se impone sobre el pueblo y refuerza su aire medieval.
Pero el encanto de Hum no se limita a su patrimonio arquitectónico. El pueblo también es famoso por el biska, un licor típico elaborado a partir de una receta ancestral que, según la tradición, tiene raíces celtas. Esta bebida, ofrecida a los visitantes, es uno de los grandes motivos que despiertan la curiosidad de turistas que llegan hasta allí para probarla en su lugar de origen.

Otro de los recorridos más atractivos es el de los monumentos de piedra dedicados a la escritura glagolítica, considerada el alfabeto más antiguo de Europa. Este camino cultural se extiende hasta la cercana localidad de Roc y pone en valor el fuerte legado histórico de Hum, vinculado a inscripciones que datan del siglo IX.
A pesar de su tamaño, la ciudad ofrece una propuesta cultural y gastronómica muy completa. Cuenta con un hotel que lleva el nombre de Tomislav, el primer rey de Croacia, y una taberna tradicional donde se sirve una reconocida tintura de hierbas, preparada con una receta celta que incluye muérdago y se ha transformado en un verdadero símbolo local. También hay una pequeña tienda y un cementerio, que aportan un clima de tradición y recogimiento al lugar.

Incluso fuera de su casco urbano, Hum mantiene su singularidad con una pequeña estación de tren, llamada Hum u Istri, que la conecta con otros puntos de la región y funciona como puerta de entrada para quienes buscan descubrir este rincón único de Croacia.


















