Campanella vuelve al cine con Parque Lezama: la historia detrás del escenario porteño
En el sitio que eligió Campanella para ubicar su película se fundó Santa María del Buen Aire. Allí funciona el Museo Histórico Nacional y es el paseo favorito en el sur de la ciudad.

Esta semana se estrena en los cines “Parque Lezama”, el último largometraje de Juan José Campanella. Está basado en la obra teatral que dirigió y protagonizado por Luis Brandoni y Eduardo Blanco, es una versión aporteñada de la obra neoyorkina “Yo no soy Rappaport”. El director y adaptador del texto eligió situar la historia de dos viejitos que se encuentran en el Central Park, en el precioso Parque Lezama. Y no es casualidad, ya que el creador de “Luna de Avellaneda” fue vecino de la zona durante décadas y lo conoce muy bien.

Situado en el límite de San Telmo, Barracas y La Boca, es un sitio histórico pues los investigadores afirman que fue el lugar donde Pedro de Mendoza fundó Santa María del Buen Aire. Situación favorecida porque la parte baja del terreno (donde hoy se ubica la avenida Paseo Colón) daba directamente a la costa del Río de la Plata. Eso explica también la pronunciada barranca que lo compone. Con el paso del tiempo fue una lujosa quinta privada con miradores y escalinatas. Imán para los vecinos que lo usan tanto para hacer actividad física, como para pasear y disfrutar de su antigua arboleda.
Parque Lezama y la historia de Buenos Aires
En 1536 se concretó allí la Primera Fundación de Buenos Aires, población que fue abandonada un año después por la hambruna, las enfermedades y la hostilidad de las tribus querandíes. Para conmemorarlo, en 1957 se ubicó un monumento, en la esquina de Defensa y Brasil, que marca el hito, obra del escultor Juan Carlos Oliva Navarro. El retrató al español en bronce, parado delante de una gran placa de mármol adonde fue tallada la figura de un indígena. Justo enfrente están dos de los tradicionales bares del barrio, antes almacenes, el Británico y El Hipopótamo.
Juan de Garay entregó en 1580 los terrenos que ocupa a Alonso de Vera y quedaron fuera del trazado del casco central de la ciudad. Su nombre popular era “Punta de Santa Catalina”, por lo menos hasta 1739, cuando los compró María Bazurco, quien los loteó y repartió. Hacia fines del siglo XVIII, parte del actual parque era utilizado por la Compañía de las Filipinas, traficante de esclavos.
Pero en la época colonial (1812) fue comprado por Daniel Mackinlay, quien comenzó la forestación. En ese tiempo se lo llamaba La Residencia y era punto de encuentro para los duelos. El potentado británico izaba la bandera de su país, por lo que también tuvo el mote de Quinta de los Ingleses. Así aparece en “El Matadero”, la obra de Esteban Echeverría. También se lo nombra en “Amalia”, de José Mármol.
Finalmente, en 1857 el predio fue comprado por el terrateniente salteño José Gregorio de Lezama, quien remodeló la mansión (foto arriba) y convirtió al lugar en un importante parque privado diseñado por el paisajista belga Charles Vereecke. Luego de la muerte del estanciero, su viuda le vendió el terreno a la Municipalidad de Buenos Aires con la condición de que lo convirtieran en un parque público que llevase el nombre de su marido. Así, en la lujosa mansión que da a la calle Defensa (foto arriba) fue instalado en 1897 el Museo Histórico Nacional que recientemente perdió la custodia del sable corvo de San Martín.
La fisonomía actual se la terminó de dar el paisajista francés Carlos Thays a finales del siglo XIX, trabajando en su diseño como espacio público sumando arboleda y plantas.
Cómo está el Parque Lezama hoy
A comienzos del siglo pasado el Parque tenía varias construcciones que ya no están: un tren con estación para niños, un teatro abierto hecho en 1908, un lago con góndolas sobre la calle Brasil, un kiosco, un lactario y tambo, una pérgola y rosedal sobre la avenida Martín García, una pista de patinaje, un enorme palco-tribuna para fiestas, un circo y un picadero. En 1914 el lago fue reemplazado por el anfiteatro a cielo abierto que conocemos hoy y, justo enfrente, se construyó entre 1898 y 1901 la Iglesia Ortodoxa Rusa que completa la fisonomía de la zona.
Hay gran cantidad de esculturas cono la Loba Romana (regalo de Italia en 1910) y la más reciente es una dedicada a la Madre Teresa que se encuentra junto al Museo, en una terraza con bancos y rejas de hierro que perteneció a la antigua Quinta Lezama. Sobre la calle Defensa, llegando a Martín García, junto al modernizado sector de juegos infantiles, todavía funciona una calesita construida en el año 1960.
Sobre la avenida Martín García, perpendicular a la calle Irala, se encuentra el imponente Monumento a la Cordialidad Argentino - Uruguaya, un obsequio del país vecino al celebrarse los 400 años de la primera fundación de la ciudad (foto abajo).
En su interior, el parque conserva parte de lo que fuera el jardín privado de Lezama, del cual se mantiene su forestación original y se destaca un sendero custodiado por hileras de jarrones ornamentales. En el centro, sobre la barranca, se encuentra un templete de influencia grecorromana que se ve ampliamente en la película de Campanella.
En su subsuelo, hoy rellenado, están sepultadas las instalaciones de los antiguos baños del parque. Está precedido por las figuras “El Invierno”, “La Vid”, “La Primavera” y “Palas Atenea”.
Datos útiles
- Ubicación: el Parque Lezama está limitado por las avenidas Paseo Colón, Martín García y las calles Defensa y Brasil, en el sur de la Ciudad de Buenos Aires.
- Transporte público: por sus laterales pasan los colectivos 10, 22, 24, 29, 33, 53, 64, 70, 74, 86, 93, 129, 152, 159 y 168, entre otros. Está a 7 cuadras de Estación Constitución.
- Puntos turísticos cercanos: polo gastronómico de la Avenida Caseros (justo frente a la entrada del Museo Histórico Nacional), Iglesia Ortodoxa Rusa de la Santísima Trinidad, en Brasil 315 (las misas cantadas son los sábados por la tarde y domingos por la mañana; las mujeres no pueden ingresar usando pantalones, ellos prestan faldas para colocarse); Maqueta del Barrio La Boca en Av. Martín García y Paseo Colón. Los fines de semana hay feria de artesanías y venta de prendas vintage.

















