La playa poco conocida de Brasil que enamora con piscinas naturales y tortugas marinas
Una playa escondida en Búzios sorprende a los viajeros con aguas cálidas, piscinas naturales y la posibilidad de nadar junto a tortugas marinas. Un rincón tranquilo, ideal para desconectar lejos de los destinos más conocidos de Brasil.

Cuando se piensa en vacaciones en Brasil, suelen aparecer los destinos clásicos: Florianópolis, Río de Janeiro o Natal. Sin embargo, lejos de las multitudes y del ruido turístico, existe un rincón paradisíaco que muchos viajeros aún no descubrieron. Se trata de Praia da Tartaruga, un refugio natural ubicado en la península de Búzios, a unas dos horas y media de Río de Janeiro, donde el mar parece detener el tiempo.
Un paisaje que invita a bajar el ritmo
Praia da Tartaruga combina aguas cálidas, tonalidades turquesas y un entorno tranquilo que contrasta con las postales más populares del litoral brasileño. Esta pequeña bahía, de mar calmo y cristalino, es ideal para quienes buscan relajarse, nadar sin prisa o simplemente flotar mientras el sol acaricia la piel.
La vegetación baja, las formaciones rocosas y las suaves colinas que rodean la playa crean una atmósfera íntima, perfecta para descansar lejos del bullicio. Su arena, más oscura y compacta que la de otras playas de la región, aporta un toque distintivo al paisaje.

Un paraíso para hacer snorkel y ver tortugas marinas
El nombre de la playa no es casual. Es muy frecuente encontrar tortugas marinas nadando cerca de la orilla, especialmente en los sectores donde el agua es completamente transparente. Esta característica convierte a Praia da Tartaruga en uno de los mejores puntos de Búzios para practicar snorkel sin necesidad de contratar excursiones costosas.
Con solo una máscara, es posible observar peces de colores, pequeñas especies marinas y, con suerte, alguna tortuga que se acerque tranquilamente. La calma del mar ayuda incluso a quienes no tienen mucha experiencia nadando.
Cómo llegar y qué esperar del lugar
A diferencia de otras playas céntricas de Búzios, llegar hasta Praia da Tartaruga requiere hacerlo en auto o por mar, ya que queda un poco más alejada del movimiento diario del pueblo. Quienes viajan en vehículo propio pueden dejarlo en un estacionamiento cercano y acceder caminando por un sendero corto.
También es habitual que las excursiones en barco hagan una parada aquí, aunque la experiencia más tranquila suele obtenerse visitando por cuenta propia.

Servicios y gastronomía frente al mar
A pesar de su aire rústico, la playa cuenta con paradores y restaurantes donde probar pescado fresco, camarones o una clásica caipirinha bien helada. La mayoría de los locales ofrecen reposeras y sombrillas, lo que permite pasar el día completo disfrutando del sol y del mar sin preocuparse por nada más.
Una joya escondida de Búzios
Praia da Tartaruga no es la más famosa ni la más fotografiada, pero justamente ahí reside su encanto. Es un destino perfecto para viajeros que buscan naturaleza en estado puro, aguas agradables y una experiencia más auténtica dentro de Búzios.
Si querés descubrir un rincón único, con piscinas naturales, tortugas marinas y un ambiente relajado, esta playa merece estar en tu lista para las próximas vacaciones.


















