Un santuario botánico en pleno San Telmo: el bar escondido que combina historia, naturaleza y gastronomía
En un tiempo casa jesuita, hoy es un bar que recupera lo mejor de la esencia porteña. Erigido en una casona antigua que data del año 1890, logra combinar mística, estética y calma en pleno casco histórico de la Ciudad.

Atis Bar se convirtió en una de las sorpresas más llamativas de San Telmo. En una ciudad donde la gastronomía no deja de renovarse, este rincón de Buenos Aires destaca por su mezcla de historia, naturaleza y un ambiente cuidadosamente curado.
En un tiempo casa jesuita, hoy es un bar que recupera lo mejor de la esencia porteña. Erigido en una casona antigua que data del año 1890, logra combinar mística, estética y calma en pleno casco histórico de la Ciudad.
Entre sus características más relevantes, se destaca la flora dentro de sus paredes. El bar despliega más de 500 especies de plantas entre terrazas, balcones y áreas interiores. Esa presencia verde, casi desbordante, convierte al edificio en un refugio botánico urbano.

La historia detrás de Atis Bart
El bar queda en Perú 1024, y la arquitectura del siglo XIX se puede apreciar desde la misma calle, caminando por las veredas. Techos altos, muros anchos y pisos antiguos se integran a un proyecto paisajístico que cambia con las estaciones y le da identidad propia al lugar.
El nombre del bar también echa raíces en orígenes históricos. Atis corresponde a una divinidad de la mitología griega, la de la naturaleza. La idea del dios que muere en invierno y renace en primavera dialoga con la impronta del espacio, cuyas paredes se tiñen de dorado o verde según la época del año.
Más allá de que los ojos se pierdan entre las infinitas ramas de las enredaderas, la propuesta no se limita a lo visual. Los creadores buscan que el bar sea una forma de revalorizar un edificio histórico y abrirlo a nuevos usos culturales y gastronómicos. Que la pasión por el pasado porteño no quede en una foto para redes sociales.

Uno de los sectores que más cautiva es la terraza. Se accede por las escaleras originales y es un punto donde la luz se filtra entre las plantas, creando un ambiente relajado que invita a estirar el tiempo.
Oferta gastronómica en Atis Bar
Durante el día, la carta gira en torno al café de especialidad, la pastelería casera y bebidas frescas. Esto convirtió al lugar en un clásico para brunch y meriendas largas en el barrio.
Quienes buscan opciones más contundentes encuentran pastas, woks, hamburguesas y milanesas. La variedad apunta a acompañar diferentes momentos del día sin perder el clima pausado del espacio.

Por la noche, el ambiente cambia. En la terraza se habilita una parrilla al aire libre donde se sirven distintos cortes de carne, una propuesta que suma un atractivo distinto en un entorno poco habitual dentro del casco histórico.



















