El castillo de “Harry Potter” está en Argentina: recuerda a Hogwarts, tiene fantasmas y se encuentra a dos horas de CABA
El edificio fue construido en 1895 por encargo del poeta Rafael Obligado, autor del célebre Santos Vega y figura destacada de la Generación del 80. La mansión tiene tres pisos, 24 habitaciones, seis baños, ventanales góticos y materiales traídos de Europa.

A solo dos horas en auto desde la Ciudad de Buenos Aires se alza una construcción que parece salida de un cuento: el Castillo de Obligado.
Con su estilo gótico y su silueta imponente, recuerda a Hogwarts, el colegio de Harry Potter, aunque para llegar no hace falta atravesar ningún portal mágico: basta con tomar la Ruta 9 rumbo al norte bonaerense.

El castillo fue construido en 1895 por encargo del poeta Rafael Obligado, autor del célebre Santos Vega y figura destacada de la Generación del 80.
Se encuentra a unos 20 kilómetros de Villa Ramallo, una ciudad de casi 14.000 habitantes ubicada a orillas del río Paraná, cerca del límite con Entre Ríos.
Un edificio salido de una novela
Las tierras pertenecen a la familia Obligado desde 1785 y aún hoy siguen siendo de propiedad privada, por lo que no se puede visitar sin autorización, aunque sí admirar desde la ruta y los caminos rurales cercanos.

La obra fue pensada como un regalo para su esposa, Isabel Gómez Langenheim, gran admiradora del escritor romántico Walter Scott. Por eso, el arquitecto Adolfo Buttner recibió una consigna clara: el edificio debía parecer salido de una novela.
El resultado es una mansión de tres pisos, 24 habitaciones, seis baños, ventanales góticos y materiales traídos especialmente desde Europa.

Ubicado sobre una barranca con vista directa al Paraná, el castillo ofrece un paisaje privilegiado que supieron disfrutar figuras como Jorge Luis Borges, Leopoldo Lugones y Fermín Estrella Gutiérrez.
Literatura, arquitectura y... fantasmas
Alrededor del Castillo de Obligado circulan historias de misterio. Vecinos y antiguos cuidadores aseguran que por las noches se escuchan pasos, puertas que se abren solas y ruidos metálicos.

La figura más mencionada es la de “Toto”, un supuesto fantasma que, según la tradición oral, todavía recorre las habitaciones.
Aislado, rodeado por la naturaleza y cargado de historia, el Castillo de Obligado es uno de esos lugares donde la belleza y el enigma conviven. Un punto imperdible para quienes disfrutan del turismo con un toque de leyenda.



















