El 61% de los trabajadores asalariados se saltean comidas o se alimentan peor por problemas económicos
El reciente estudio de la Universidad Católica Argentina (UCA) expuso que más de la mitad de los trabajadores bajo relación de dependencia se ve obligado a omitir comidas, principalmente, por limitaciones financieras.

Un reciente relevamiento de la Universidad Católica Argentina (UCA) expuso un deterioro de las condiciones de vida de los empleados en el país. El informe reveló que más de la mitad de los trabajadores bajo relación de dependencia se ve obligado a omitir comidas, principalmente, por limitaciones financieras.
El documento de la UCA que analizó las costumbres de alimentación en el ámbito laboral determinó que el 61,1% de los asalariados se dejó de alimentar durante su horario de trabajo por motivos económicos. De ese total, un 46,7% lo hace de manera esporádica, mientras que el 14,4% restante lo sufre con regularidad. El estudio subraya que esta tendencia es todavía más marcada entre la población joven de 18 a 29 años.

Menor calidad alimenticia y brecha de ingresos
Más allá de la falta de ingesta, el documento advierte sobre una notable degradación en el valor nutricional de lo que se consume. Según los datos recolectados, el 78,5% de los trabajadores opta por alternativas menos nutritivas. Esta situación se profundiza en los sectores que perciben sueldos de hasta $800.000, en las pymes y en el ámbito de la administración pública.
En cuanto al presupuesto diario destinado al almuerzo, el 43,9% de los empleados gasta entre $5000 y $10.000; un 36,1% invierte menos de $5000 y apenas el 20% supera los $10.000 diarios.
Alimentación de los trabajadores: desigualdad por sectores y regiones
Un dato alarmante es que el 22,6% de los asalariados directamente no come durante su jornada. Esta cifra se dispara al 50,1% en las provincias del Nordeste argentino. Asimismo, la falta de alimentación afecta el doble a los trabajadores estatales que a los del sector privado (33% frente al 17%).
Frente a esta situación, desde la UCA señalaron: “La economía personal determina la calidad de lo que se come: más de la mitad ha tenido que saltear comidas y/o elegir alimentos menos nutritivos por motivos económicos. Solo 16,5% está libre de estas privaciones. Los más afectados son trabajadores de menores ingresos, no calificados y de empresas pequeñas, donde la vulnerabilidad alimentaria se intensifica”.

El estudio, elaborado sobre 1171 casos para la compañía Edenred, contó con la coordinación de Ianina Tuñón, investigadora del ODSA-UCA. Tuñón explicó que “más de la mitad de la población asalariada tiene una doble privación: no hacer la comida en el espacio laboral y optar por alimentos no nutritivos por motivos económicos”.
El impacto de la Reforma Laboral
Bárbara Granatelli, directiva de Edenred, mostró su sorpresa ante la falta de asistencia alimentaria por parte de las empresas: “Me llamó muchísimo la atención que más de la mitad de los asalariados no recibe ningún aporte de alimentación por parte del empleador”.
Sin embargo, destacó un cambio normativo reciente vinculado a la Reforma Laboral que podría ampliar el acceso a este beneficio. “Con la ley, lo que cambia es que se modificó un artículo y se agregó al comedor externo. Dar la posibilidad de ir a comer a comercios cercanos a través, por ejemplo, de la tarjeta comedor, y que no forma parte del salario”, detalló Granatelli.
Finalmente, remarcó la importancia de la nutrición en la eficiencia empresarial. “La alimentación no es algo secundario. Un trabajador que come bien es un trabajador que está sano, tiene menos accidentes de trabajo, falta menos y es más productivo”, precisó.

















