Javier Milei con Kristalina Georgieva, directora del FMI. Foto: Presidencia
Javier Milei con Kristalina Georgieva, directora del FMI. Foto: Presidencia

La tensión entre la Argentina y el Fondo Monetario Internacional volvió a escalar luego de que el organismo evitara nuevamente confirmar la fecha de cierre de la segunda revisión del programa vigente. Esta auditoría es clave para habilitar un desembolso de USD 1.000 millones, recursos que el Gobierno espera para aliviar los compromisos financieros de los próximos meses. Mientras tanto, los mercados reaccionan con volatilidad y señales de cautela.

Una revisión abierta y sin fecha: lo que dijo el FMI

Según la vocera del organismo, Julie Kozack, las conversaciones con las autoridades argentinas continúan, pero sin un calendario preciso para completar el proceso técnico. El Fondo reconoció avances, especialmente en la acumulación de reservas del Banco Central —que habría comprado más de USD 3.600 millones—, pero evitó comprometerse con plazos concretos sobre la aprobación del nivel técnico del acuerdo.

Esta falta de definiciones mantiene en suspenso al mercado financiero, donde analistas observan con atención si será necesario un waiver (dispensa) por el incumplimiento parcial de metas, particularmente la de reservas. La discusión sobre esta flexibilización ya se instaló en bancos, consultoras y mesas de dinero.

Kristalina Georgieva, directora del FMI.
Kristalina Georgieva, directora del FMI. Foto: REUTERS

Mercado en alerta: riesgo país, tasas e incertidumbre

Mientras el Gobierno intenta transmitir calma, la incertidumbre ya se siente. El riesgo país ronda los 600 puntos básicos, reflejando la preocupación por la falta de definiciones y por un contexto internacional más desafiante. A esto se suman tasas de interés altas y un incremento de la morosidad, factores señalados en distintos informes económicos recientes.

Durante un encuentro del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), el economista Miguel Kiguel destacó que, aunque hubo mejoras en algunas variables, el mercado sigue atento a señales concretas desde Washington.

El impacto del contexto global: guerra, energía e inflación

El FMI advirtió que el conflicto en Medio Oriente sigue provocando presiones globales:

  • suba del petróleo,
  • tensiones inflacionarias,
  • mayor volatilidad financiera.

Si bien la Argentina recibió elogios por su reciente rol como exportador neto de energía, con ingresos cercanos a los USD 8.000 millones, el organismo remarcó que el entorno internacional continúa siendo frágil.

Estas condiciones agregan un factor extra de incertidumbre, justo cuando el país necesita mostrar estabilidad en reservas e inflación.

La mirada del Gobierno: optimismo, cautela y silencio sobre fechas

Desde el Ministerio de Economía aseguran que “no hay retrasos” en la negociación y que el diálogo con el FMI es “fluido”, aunque evitan mencionar fechas de definición. El equipo económico confía en que el Staff Level Agreement (SLA) podría anunciarse en las próximas semanas, pero la prudencia domina el discurso oficial.

Incluso dentro del FMI insisten en que la única vocera autorizada para hablar del tema es Kozack, lo que revela el elevado hermetismo en torno a la revisión.

Fondo Monetario Internacional Foto: REUTERS

¿Qué falta para destrabar el desembolso?

La revisión pendiente debe evaluar:

  • cumplimiento fiscal,
  • comportamiento de la inflación,
  • acumulación de reservas,
  • consistencia del programa financiero.

Fuentes del organismo remarcan que las conversaciones avanzan, pero que aún quedan aspectos por afinar antes de elevar el informe al Directorio. Solo después de esa instancia podría aprobarse el desembolso de USD 1.000 millones, clave para enfrentar grandes vencimientos de 2026.

Panorama: qué puede pasar en las próximas semanas

Todo indica que:

  • La negociación está avanzada, pero sin definiciones públicas.
  • Un waiver es probable si el incumplimiento de reservas se confirma.
  • El clima internacional puede jugar en contra si persisten las tensiones energéticas.
  • El mercado seguirá reaccionando a cualquier señal, por mínima que sea.

El desenlace de esta revisión será determinante para el programa económico, para la estabilidad cambiaria y para la credibilidad del Gobierno ante los mercados internacionales.