Economía argentina
Economía argentina Foto: Foto generada con IA

En un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y una marcada fortaleza del dólar a nivel global, la Argentina atraviesa un fenómeno que sorprende al mercado: el tipo de cambio local sigue bajando. Mientras en el exterior la divisa estadounidense se fortaleció desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, en el mercado argentino la cotización mayorista retrocedió por debajo de los niveles de diciembre, desafiando todos los pronósticos.

Esta tendencia, según advierten economistas y consultoras, podría extenderse en el corto plazo, aunque no está libre de riesgos y fragilidades para la macroeconomía.

¿Qué está impulsando la baja del dólar?

1. Apreciación del peso por factores reales

Consultoras como Outlier señalan que existen fundamentos para que el tipo de cambio continúe apreciándose durante el primer semestre del año. La proyección incluso contempla un dólar mayorista promedio levemente superior a los $1600 hacia diciembre de 2026, lo que implica que el peso podría mantener fuerza relativa en los próximos meses.

El riesgo, advierten, es que esta apreciación consuma parte de la corrección real del año pasado, generando posibles vulnerabilidades rumbo al año electoral 2027.

2. Mayor ingreso de dólares por agro, energía y minería

De acuerdo con informes de IEB, el flujo esperado de dólares del campo para la campaña 2025/26 será superior al del año previo, algo que también resaltó el ministro Luis Caputo. A esto se suma el “viento de cola” para Vaca Muerta y la creciente participación del sector minero. Todo esto contribuye a una oferta de divisas más holgada, que sostiene el comportamiento del tipo de cambio.

Dólar Foto: Foto generada con IA

Los factores que podrían revertir la tendencia

No todo es fortaleza. Existen condiciones que podrían frenar o incluso revertir la apreciación del peso:

1. La débil demanda de pesos

IEB advierte que, pese al buen ingreso de dólares, la demanda de moneda local no muestra señales claras de recuperación. El mercado laboral muestra desgaste y los salarios reales avanzan con menor dinamismo, lo que reduce el apetito por mantener pesos.

2. La estrategia del Banco Central

Uno de los principales objetivos del BCRA es la acumulación de reservas. Su participación como comprador adicional de dólares tiende a ejercer presión al alza sobre la cotización, lo cual podría moderar la baja actual.

3. El riesgo de atraso cambiario

Desde LCG advierten que el tipo de cambio real ya perforó los niveles de 2017, un año donde la corrección se produjo en un contexto más traumático. Señalan que Vaca Muerta está “tapando” parcialmente los síntomas del atraso, pero podría desencadenar problemas en sectores exportadores sensibles o en el empleo.

La intervención en el mercado de futuros: la clave silenciosa

Un reporte de PPI detectó que el Gobierno estaría interviniendo fuertemente en el mercado de futuros para reforzar la estabilidad actual. El interés abierto en contratos de dólar aumentó US$652 millones en marzo, el mayor incremento desde octubre.

Esta maniobra sugiere que la administración busca evitar saltos bruscos y extender la pax cambiaria al menos durante el primer semestre.

Banco Central de la República Argentina (BCRA). Foto: Google Maps

¿Qué puede pasar en los próximos meses?

Los analistas coinciden en un diagnóstico común:

  • El dólar podría seguir planchado, apoyado en la fuerte liquidación del agro, la energía y la minería.
  • a apreciación del peso tiene argumentos sólidos al menos hasta mitad de año.
  • Pero se acumulan riesgos de fragilidad macro: atraso cambiario, debilidad de la demanda de pesos y necesidad del BCRA de comprar reservas.
  • Una corrección podría ser repentina, aunque no necesariamente en forma de crisis severa.

El actual contexto crea una mezcla de oportunidades y riesgos: por un lado, un dólar en baja que da alivio y sorprende al mercado; por el otro, señales de alerta que podrían detonar un reacomodamiento más adelante. Para los próximos meses, todo dependerá del equilibrio entre la oferta de dólares y la política monetaria del Banco Central.