Cierre de bar en Palermo
Cierre de bar en Palermo Foto: Instagram @7030bar

La gastronomía atraviesa uno de sus momentos más delicados y los cierres ya no sorprenden, pero siguen golpeando. En las últimas semanas se multiplicaron las persianas bajas de bares, restaurantes y cervecerías, incluso en zonas históricamente fuertes. Ahora, la lista sumó a uno de los bares más conocidos de Palermo, que durante más de una década fue punto de encuentro para quienes buscaban buena cerveza y tapas en pleno corazón del barrio.

Se trata de 70 30 Beer House, que funcionaba desde 2014 en la esquina de Gorriti y Gurruchaga, una de las más transitadas de Palermo. El local se había ganado un nombre propio gracias a su propuesta basada en la cerveza artesanal: ofrecía 25 variedades distintas, algo poco común incluso para los estándares actuales. Aunque en redes se definían como bar de tapas y restaurante, para muchos era sinónimo de cerveza, previa y mesas compartidas.

El viernes 27 de marzo, el local ubicado en Gurruchaga 1493 bajó definitivamente la persiana. La noticia fue confirmada por el propio equipo a través de Instagram, donde aclararon que no se trataba de una acción promocional. “Y hoy nos toca decir adiós. No es una movida de marketing: 70 30 Palermo cierra sus puertas para siempre”, escribieron, en un mensaje que rápidamente generó repercusión entre clientes y colegas del rubro.

Detrás del proyecto estaban Martín Conte, Francisco Conte y Christian Silvio Soldán, hijo del histórico conductor Silvio Soldán. Según el sitio especializado Mundo Cerveza, ellos fueron las “mentes maestras” de una marca que logró expandirse más allá de Palermo: en diciembre de 2019 abrieron un segundo local en Núñez y más tarde desembarcaron en Recoleta. Por el momento, el único local que cerró es el de Palermo, el original.

En el posteo de despedida, los dueños recordaron el espíritu con el que nació el bar hace casi 12 años. “Cuando soñamos con esta apertura, queríamos hacer la mejor cervecería para armar previas en Palermo”, señalaron. Sin embargo, el contexto actual terminó siendo determinante. Como ocurre con muchos otros locales, el aumento de costos, la caída del consumo y las dificultades para afrontar o renovar alquileres volvieron inviable la continuidad.

El cierre de 70 30 Beer House no solo marca el final de un bar, sino que vuelve a poner en evidencia una crisis profunda en la gastronomía porteña, incluso en barrios que hasta hace poco parecían inmunes. Cada persiana que baja confirma que sostener un local hoy es un desafío que muchos ya no pueden enfrentar.

Por qué cada vez más bares cierran en la Ciudad y el Conurbano

La explicación no es única ni simple. Según reconocen dueños y empleados del rubro, hay varios factores que empujan al límite a los emprendimientos gastronómicos:

  • Alquileres que se ajustan muy por encima de la facturación
  • Aumentos constantes en servicios como luz, gas y agua
  • Suba de insumos básicos como alimentos, bebidas y productos descartables
  • Menor frecuencia de salida de los consumidores, que reducen gastos recreativos

A esto se suma un cambio de hábito que llegó para quedarse: menos cenas fuera de casa entre semana y ticket promedio más bajo, incluso durante los fines de semana.

Cierre de bar en Palermo Foto: Instagram @7030bar

Un fenómeno que preocupa a todo el sector

Cámaras gastronómicas y especialistas advierten que el cierre de bares no es un fenómeno aislado, sino el síntoma visible de una etapa crítica. Cada persiana que baja reduce puestos de trabajo y debilita una industria que históricamente fue uno de los grandes motores urbanos.

Además, el efecto se multiplica: menos locales abiertos significan menos movimiento en la zona, menos proveedores activos y una cadena comercial que se resiente en su conjunto.

¿Hay señales de recuperación o el escenario seguirá igual?

Aunque algunos referentes mantienen expectativas de mejora a mediano plazo, la mayoría coincide en que el corto plazo seguirá siendo incierto. La recuperación del consumo y la estabilidad de costos aparecen como condiciones indispensables para frenar la sangría de cierres.

Mientras tanto, cada bar que dice adiós deja una pregunta abierta: ¿cuántos más podrán sostenerse en este contexto?