La morosidad de hogares subió por 17 meses seguidos y expone un problema macroeconómico de la Argentina
Un informe privado anticipa que la mora de las familias volvió a subir en marzo y encadena 17 meses de alza. El crédito perdió dinamismo tras cambios en el mercado financiero y todavía no logra recuperarse, mientras los ingresos no acompañan la mejora de la actividad.

La morosidad de los hogares volvió a subir en marzo 2026 y ya acumula diecisiete meses consecutivos de aumento, en un contexto donde la economía muestra signos de crecimiento, pero sin impacto claro en los ingresos de gran parte de la población. Un informe de la consultora 1816, que adelanta datos oficiales del Banco Central, advirtió sobre un escenario atípico: el PBI crece, pero ese impulso no llega a los sectores más vulnerables, que continúan con dificultades para sostener pagos y acceder a financiamiento.
Claves sobre el aumento de la morosidad
- 17 meses consecutivos de suba en la mora, es decir, en el atraso del pago de deuda.
- Crece el PBI, pero no los ingresos de los ciudadanos.
- El crédito está frenado desde 2025.
- Las tasas altas complican el financiamiento.

En ese marco, el crédito en pesos al sector privado se transformó en una variable clave. La dinámica se modificó de manera abrupta a partir de mediados de 2025, cuando cambió el esquema que daba previsibilidad a las tasas.
El punto de quiebre del crédito en pesos
Antes de ese punto, los préstamos mostraban una expansión significativa en términos reales, con subas mensuales que incluso superaban el 10%. Sin embargo, desde julio de ese año, la tendencia se quebró: el crecimiento se frenó y empezó a observarse estancamiento e incluso caídas.
Este cambio impactó en la vida cotidiana. Con menos acceso a financiamiento, muchas familias tuvieron dificultades para refinanciar deudas, mientras los bancos enfrentan mayores desafíos para gestionar carteras con atrasos.
La situación se complejiza porque la mejora macroeconómica no se traduce en subas salariales consistentes ni en mayor empleo formal, lo que presiona sobre el ingreso disponible. La consecuencia directa es un aumento sostenido en los niveles de incumplimiento.
Tasas altas y acceso limitado al financiamiento
Las tasas también juegan un papel central. A comienzos de mayo, los préstamos personales se ubicaban en torno al 68,3%, un nivel elevado que limita la recuperación del crédito. Para los analistas, este costo refleja no solo el riesgo creciente, sino también la falta de previsibilidad sobre la evolución futura de las tasas.

Desde el Gobierno, en cambio, relativizan el diagnóstico. El ministro de Economía, Luis Caputo, atribuyó el incremento de la mora a decisiones de los propios deudores, al señalar que muchas familias tomaron crédito a tasas altas esperando que la inflación redujera el peso de sus obligaciones.
En la misma línea, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, sostuvo que el sistema bancario ya superó el momento más crítico. Según su visión, el aumento de la morosidad respondió a una etapa de expansión del crédito con evaluaciones de riesgo más laxas.
Por qué el crédito aún no se recupera
El análisis privado pone el foco en otro aspecto: la evolución del crédito muestra un punto de quiebre claro tras el fin de las LEFI. Desde entonces, los préstamos pasaron de crecer con fuerza a registrar caídas de hasta -2,5% en marzo de 2026, lo que redujo de manera significativa la oferta de financiamiento.

A ese cambio estructural se sumaron otros factores, como la volatilidad de tasas durante el período electoral, la aceleración de la inflación y la pérdida de poder adquisitivo. Todos empujaron en la misma dirección: menor capacidad de pago y mayores dificultades para acceder a nuevos créditos.
Los datos oficiales del Banco Central se conocerán el 22 de mayo, cuando publique su informe mensual. Mientras tanto, las estimaciones privadas anticipan un escenario donde la tensión financiera en los hogares persiste, aun en un marco de actividad en recuperación.

















