Resulta a veces difícil separar tan categóricamente los grandes hechos mundiales que han repercutido muy sensiblemente a escala global durante 2011, en la medida en que alguno de ellos podría carecer de legitimidad desde el punto de vista del derecho internacional, pero que repercute positivamente en la seguridad internacional.

Por otra parte, los grandes hechos negativos suelen superar ampliamente en número a aquellos que en definitiva constituyen algo digno de destacar en un año plagado de guerras, crímenes y conflictos étnicos.

HECHOS POSITIVOS

El primer hecho positivo, siempre haciendo reserva de la violación al derecho internacional cometido durante el operativo, fue la muerte del fundador y líder de Al-Qaeda, Osama Bin Laden, que constituyó un golpe durísimo desde el punto de vista simbólico a este movimiento terrorista, aunque su máxima figura carecía en ese momento de una mayor relevancia operacional, como declaré en numerosas oportunidades en Canal 26.

El Segundo hecho, aunque ligado a su desaparición, es el reconocimiento mundial al legado y la creatividad y pasión puesta en vida por Steve Jobs, con su visión tecnológica en el campo de la tecnología informática, que logró inspirar y cambiar la forma de vida y trabajo de millones de personas en todo el mundo.

El tercer hecho, casi finalizando el año, es a mi juicio el anuncio de la liberación de una importante cantidad de prisioneros políticos víctimas del régimen castrocomunista cubano, precediendo la visita que realizará a Cuba Su Santidad el Papa Benedicto XVI. Si bien la liberación mencionada es incompleta y difícilmente vaya acompañada de reformas mayores a la asfixiante opresión del castrismo, constituye al menos un hecho que aliviará en parte la vida de quienes fueron privados injustamente de su libertad.

HECHOS NEGATIVOS

El primer hecho negativo a destacar, no sólo por su repercusión inmediata sino también por sus consecuencias a mediano y largo plazo, fue el terremoto de 9.0 en la escala Richter seguido de un devastador tsunami, que a su vez dañó severamente las centrales nucleares en Fukuyama, Japón. El fenómeno natural causó la muerte y/o desaparición de más de 10.000 personas, fugas de radiación y evacuaciones a largo plazo que en este momento no han sido totalmente controlados.

El segundo hecho, aunque es un continuo de años anteriores, ha sido la cruenta guerra desarrollada entre las organizaciones criminales transnacionales de México, y entre éstas y las fuerzas de seguridad, y la macabra e interminable serie de asesinatos, torturas y vejaciones de todo tipo cometidas durante un conflicto.

El tercer hecho negativo ha sido la persecución y crímenes cometidos contra comunidades cristianas y católico apostólico romanas, como la minoría copta en Egipto, y más recientemente los ataques terroristas durante las fiestas navideñas, ocurridas en Nigeria y lanzados por la organización islamista “Boko Haram”. Asimismo, ataques similares que no ocurren por primera vez, como los crímenes cometidos contra fieles musulmanes que se dirigían a lugares de oración, o se encontraban en ellos. Por último, la masacre cometida por el criminal noruego Anders Behring Breivik, quien asesinó fríamente a 77 personas, e hirió a otras 151 aproximadamente, inscribiendo este hecho como el peor acto de violencia cometido en el país desde la Segunda Guerra Mundial.