Garrafa Sánchez.
Garrafa Sánchez. Foto: X

José Luis Sánchez puede ser un nombre común pero, cuando uno habla de Garrafa, a todo futbolero se le viene a la cabeza el número 10 inolvidable que brilló en el Ascenso y saltó a la tapa de los diarios con sus inolvidables actuaciones con la camiseta de Banfield.

Hoy, a 20 años de su muerte, el recuerdo de uno de los futbolistas más emblemáticos de los 90 y principios de los 2000 está más vivo que nunca en cada mural o en las estatuas que lucen en los clubes que lo vieron brillar.

Su pasión por las motos era tan grande como su amor por la pelota. La leyenda cuenta que estuvo en el radar de Boca cuando el Xeneize contaba con un plantel de estrellas de la talla de Latorre, Caniggia y Manteca Martínez, entre otros. Y hasta pudo coincidir con un tal Diego Armando Maradona.

Garrafa Sánchez.
Garrafa Sánchez. Foto: X

Sin embargo, el entrenador que lo había pedido, Carlos Bilardo, desistió de su contratación al verlo a gran velocidad en su moto por la autopista.

Muchos podrían pensar que perdió su gran oportunidad pero, quienes lo conocieron, sabían que las luces no deslumbraban a un talentoso que disfrutaba de jugar más allá de los grandes estadios.

También estuvo a la altura de los grandes futbolistas de la Selección argentina en un amistoso en el que su equipo, El Porvenir, enfrentó al combinado dirigido por Daniel Passarella.

Garrafa Sánchez.
Garrafa Sánchez. Foto: X

Meses antes del Mundial de Francia 1998, Garrafa brilló con un gol y dos asistencias para que el equipo de Gerli se impusiera por 3 a 1 ante la Albiceleste, que contaba con nombres consagrados a nivel local e internacional.

“¿Quién carajo es ese pelado?”, se le escuchó decir a Diego Simeone tras el encuentro en el que sufriera el talento del 10 blanquinegro.

Nacido en Laferrere, con un gran paso con ascenso incluido por El Porve, un breve paso por el fútbol uruguayo, interrumpido por la salud de su padre, que lo obligó a volver a la Argentina y una llegada al Taladro que lo inmortalizó en los corazones banfileños.

Garrafa Sánchez.
Garrafa Sánchez. Foto: X

Su padre fue tan importante en su carrera que le dio el apodo con el que se popularizó. Nunca dejó de ayudar a ese vendedor de garrafas por el que abandonó su experiencia internacional para acompañarlo en sus últimos meses.

Un violento accidente terminó con su vida. Tras dos días internado luego de una dura caída al intentar hacer “wheelie” con su moto, el ídolo se convirtió en leyenda el 8 de enero del 2006. Potrero, ascenso e idolatría resumido en un talento de los que ya no aparecen.

Por Matías Greisert

X: @MatíasGreisert