Antártida Argentina: cómo se fundamenta el reclamo de soberanía y qué es el Tratado Antártico
En el continente más austral y frío del mundo rige actualmente un modelo de cooperación internacional, que se enfoca en la ciencia y la preservación ambiental frente al cambio climático. Cómo afecta a los intereses argentinos esta situación.

La Antártida Argentina es el sector del continente antártico sobre el cual la Argentina sostiene un reclamo de soberanía basado en fundamentos históricos, geográficos, jurídicos y en la ocupación efectiva. Se trata de un territorio delimitado por los meridianos 25° y 74° Oeste y el paralelo 60° Sur, cuya proyección se vincula directamente con el extremo sur del territorio nacional.
Uno de los principales argumentos del reclamo argentino es la proximidad geográfica y la continuidad geológica con la Patagonia y Tierra del Fuego. Desde esta perspectiva, la Antártida aparece como una prolongación natural del continente, lo que refuerza la idea de una unidad territorial entre el sur argentino y el sector antártico reclamado.

A estos criterios se suman los derechos históricos heredados de España, que durante el período colonial ejercía soberanía sobre amplias áreas del Atlántico Sur y sus territorios adyacentes. Tras la independencia, la Argentina se consideró sucesora de esos derechos, conforme a los principios del derecho internacional vigentes en el siglo XIX.
Otro pilar central del reclamo es la presencia permanente y efectiva. La Argentina mantiene actividad ininterrumpida en la Antártida desde 1904 -llevando la delantera por más de cuarenta años al resto de los países que hoy tienen reclamos territoriales-, cuando se hizo cargo del observatorio meteorológico de las Islas Orcadas del Sur. Desde entonces, desarrolló una red de bases científicas y logísticas que consolidan su presencia continua en el continente.
Por todo lo mencionado, la Antártida Argentina se convirtió en una política de Estado orientada a consolidar los derechos soberanos y reforzar la influencia del país dentro del sistema antártico internacional, incluso en un contexto de superposición de reclamos con otros países, como Chile y el Reino Unido.
Qué es el Tratado Antártico y cómo convive con el reclamo de soberanía de Argentina
Este reclamo convive con el Tratado Antártico, firmado en 1959 y en vigor desde 1961, que establece que la Antártida debe destinarse exclusivamente a fines pacíficos y científicos. El acuerdo prohíbe la militarización, los ensayos nucleares y promueve la cooperación internacional en la investigación científica.
El tratado no anula ni reconoce los reclamos de soberanía existentes, sino que los congela mientras esté vigente, impidiendo que se presenten nuevos reclamos o que los ya existentes se amplíen. En este marco, la Argentina sostiene su posición histórica a la vez que participa activamente del sistema antártico, donde la presencia científica y la cooperación internacional se convirtieron en las principales formas de ejercicio de soberanía.

Partiendo de esta concepción de paz, resulta fundamental subrayar el valor de la cooperación y del intercambio de información a escala internacional como pilares para el desarrollo de la investigación científica en el continente. En ese marco, la historia de la Antártida se configura como una atravesada por la ciencia y la soberanía.
En la actualidad, el Sector Antártico Argentino -cuya superficie es de aproximadamente 1.461.597 km²- cuenta con 13 bases científicas y se integra administrativamente a la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Argentina, en su carácter de país signatario, participa activamente del Sistema del Tratado Antártico y de la Reunión de Administradores de Programas Antárticos Latinoamericanos (RAPAL), un ámbito de coordinación regional orientado a cuestiones científicas.


















