
Un incendio en el recinto donde tienen lugar las negociaciones de la cumbre climática de la ONU (COP30), en la ciudad de Belém, en Brasil, obligó a evacuar este jueves a todas las personas que se encontraban en el lugar.
Las llamas se desataron en un punto de la llamada ‘Zona Azul’, administrada y controlada por las Naciones Unidas, y donde se encuentran las salas de reunión y los diversos pabellones de los países y organizaciones internacionales que participan en la cita.
El personal de seguridad rápidamente aisló la zona del incendio y ordenó la evacuación de las decenas de personas presentes por las salidas de emergencia, lo que generó momentos de tensión.
Videos del incendio
¿Qué originó las llamas?
Las causas y el origen del incendio aún son desconocidas, así como el alcance de los daños o la existencia de posibles víctimas.
La COP30 de Belém encaraba este jueves una penúltima jornada clave para destrabar las negociaciones sobre adaptación climática y una serie de hojas de ruta para abandonar los combustibles fósiles y acabar con la deforestación.

Los meses previos a la celebración de la cumbre estuvieron marcados por los graves problemas logísticos de Belém, puerta de entrada a la Amazonía brasileña, debido a la falta de infraestructuras y los altos precios del alojamiento.

Qué es la COP30
La COP30 corresponde a la trigésima edición de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Se desarrollará del 10 al 21 de noviembre de 2025 y marcará un punto de inflexión para América Latina. Después de tres cumbres celebradas en países estrechamente asociados a la producción y comercialización de petróleo, como Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Azerbaiján, la ciudad de Belém introduce un giro temático y simbólico: colocar la selva en el centro de la discusión sobre transición ecológica, finanzas climáticas y justicia ambiental.

La elección de esta sede también reabre una conversación pendiente en la región. América Latina intentó organizar la COP25 en 2019, pero la renuncia de Brasil a recibir la cumbre y posteriormente el estallido social en Chile terminaron trasladando el encuentro a Madrid. Aquella situación reflejó la dificultad de articular una voz común y estable en materia climática.
Sin embargo, la región concentra realidades que la colocan en un lugar crítico: emite alrededor del 11% de los gases de efecto invernadero, pero sufre la mayor proporción de eventos climáticos extremos registrados en los últimos años. El desbalance entre responsabilidad y vulnerabilidad resume el desafío político de fondo: mayor capacidad de decisión para quienes soportan impactos más severos.












