Protestas en Minnesota. Foto: REUTERS

Minnesota está siendo testigo de varios días de protestas contra los agentes federales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) después de la muerte de una ciudadana estadounidense en Mineápolis tras recibir varios disparos por parte de un agente. Ante esta situación, el Pentágono ordenó a unos 1.5000 soldados que se preparen para un posible despliegue en el estado.

Esta situación se produce luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazara con invocar la Ley de Insurrección para frenar los disturbios en Minnesota.

Protestas en Minnesota. Foto: REUTERS

El mandatario aseguró que “si se ve obligado” aplicará uno de los poderes de emergencia más poderosos que le permite desplegar al Ejército para reprimir episodios de desorden civil.

Tras la amenaza del presidente, el Departamento de Defensa activó a dos batallones de infantería de la 11ª División Aerotransportada del Ejército, con base en Alaska, por si Trump decide aplicar la ley. Varios funcionarios consideraron que se trata de “una planificación prudente” y que no significa que vayan a enviarlos al estado.

Aumenta la tensión en Minnesota

En los últimos días, las tensiones entre los agentes federales y los vecinos del estado fueron en aumento. Los miembros del ICE lanzaron gases lacrimógenos y granadas aturdidoras para disuadir las protestas y los manifestantes utilizaron fuegos artificiales contra los efectivos.

El alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, y el gobernador de Minnesota, Tim Walz, que condenaron la presencia de los agentes federales desde que Trump decidió desplegarlos, denunciaron que la actuación de los agentes va más allá de un control migratorio. Frey aseguró que los agentes están tratando de provocar a los manifestantes para crear un pretexto con el que justificar el envío de tropas a la ciudad.

La última vez que se usó fue en 1992, bajo el mandato de George H.W. Bush, en California como respuesta a los disturbios civiles registrados en Los Ángeles tras la absolución de cuatro policías blancos acusados de golpear a un conductor afroamericano.

Por su parte, la Guardia Nacional del estado de Minnesota fue “movilizada” por el gobernador para apoyar a los efectivos locales: “Estamos preparados y listos para responder. Por el momento, no estamos desplegados en las calles de la ciudad”, explicó Andrea Tsuchiya, oficial de relaciones públicas de la Guardia Nacional de Minnesota.