La movilización se realizó frente a la sede de la Nunciatura Apostólica en Buenos Aires. Foto: Isabela León

Familiares de ciudadanos argentinos que permanecen secuestrados en Venezuela por el régimen de Nicolás Maduro, realizaron una manifestación frente a la Nunciatura Apostólica en Buenos Aires, donde solicitaron la mediación del Vaticano para lograr su liberación. El desesperado pedido se realizó este viernes 23 de enero y denunciaron demoras en el proceso.

Portando banderas y pancartas con las imágenes de los presos políticos, los manifestantes reclamaron el cumplimiento de las liberaciones anunciadas por el gobierno venezolano hace dos semanas y las familias se mostraron con una gran incertidumbre y angustia. En ese marco, el ministro consejero de la Nunciatura Apostólica, monseñor Daniele Liessi, mantuvo un encuentro con María Alexandra Gómez y Virginia Rivero, esposas del gendarme Agustín Nahuel Gallo y del abogado Germán Darío Giuliani, ambos retenidos en Venezuela.

Realizaron un desesperado pedido al Vaticano para su inmediata intervención sobre este asunto. Foto: Isabela León

Luego de la reunión, Gómez afirmó: “La Iglesia Católica no puede ser tibia. Queremos que estén del lado de las víctimas y alcen la voz en defensa de los derechos humanos. Aún hay más de 900 personas secuestradas en Venezuela. Su libertad debe ser un clamor mundial”.

Por su parte, Rivero manifestó su expectativa respecto de las gestiones diplomáticas que pueda impulsar el Vaticano. “Hace dos semanas prometieron las liberaciones de los presos políticos y lamentablemente vemos que avanzan muy lentamente, a cuentagotas, sometiendo a los familiares a una angustia e incertidumbre permanente”, señaló.

Durante la movilización, las familiares entregaron una nota dirigida a monseñor Liessi en la que pidieron formalmente la intervención del Papa León XIV y del secretario de Estado vaticano, el cardenal Pietro Parolin. En el escrito, apelaron “a la sensibilidad humanitaria y al compromiso permanente de la Santa Sede con la defensa de la dignidad humana, la libertad y los derechos fundamentales” y reclamaron acciones urgentes para resguardar la integridad física y psicológica de los ciudadanos argentinos secuestrados.

Con banderas y carteles con las fotografías de los presos políticos, los manifestantes exigieron que se cumplan las liberaciones prometidas por el régimen venezolano hace dos semanas. Foto: Isabela León

Además, advirtieron que la situación generó mayor preocupación a partir de los informes de organismos internacionales y entidades de derechos humanos que registran detenciones arbitrarias, tratos crueles y serias violaciones a las garantías básicas en Venezuela, con denuncias de persecución política, torturas y desapariciones forzadas.

Por último, subrayaron que la liberación y el regreso a la Argentina de Agustín Nahuel Gallo y Germán Darío Giuliani constituiría “un gesto de humanidad, justicia y respeto al derecho internacional”, así como una señal clara de compromiso con los principios humanitarios y la convivencia pacífica entre los países.

Venezuela liberó al argentino-israelí Yacoov Harari: estuvo detenido en la misma cárcel que el gendarme Nahuel Gallo

Harari, de 72 años, estuvo detenido en el centro penitenciario El Rodeo I, el mismo lugar donde permanece alojado el gendarme Nahuel Gallo, cuya posible liberación genera una expectativa creciente, al igual que la del abogado Germán Darío Giuliani.

Yacoov Harari había ingresado a territorio venezolano desde Colombia por uno de los puentes, tenía sus documentos en regla y lo arrestaron. Su liberación se produjo luego de la caída de Nicolás Maduro, en un contexto marcado por anuncios oficiales que, hasta el momento, generan cautela entre organismos de derechos humanos.

Además de Harari, fueron excarcelados dos italianos identificados como Alberto Trentini, de 46 años, y Mario Burló, de 52. Ambos habían sido detenidos por las autoridades del régimen que encabezaba Maduro en noviembre de 2024. También entre los nombres de los liberadores está un ciudadano hispano-venezolano, identificado como Alejandro González, que es el exesposo de una reconocida abogada y defensora de los derechos humanos, Rocío San Miguel, quien fue liberada el pasado jueves.