De las Islas Vírgenes en 1917 a Groenlandia en 2026: todos los intentos de Estados Unidos por adquirir territorio danés
Mientras Donald Trump reaviva la controversia sobre Groenlandia, la historia recuerda que Estados Unidos ya compró territorio danés en 1917.La transacción, impulsada por la Primera Guerra Mundial, combinó presiones diplomáticas, estrategias militares y un pacto secreto sobre la soberanía de Groenlandia que sigue vigente en la actualidad.

El conflicto diplomático reciente entre Donald Trump y Groenlandia, en el que el presidente estadounidense manifestó interés por adquirir la isla ártica, no es un hecho aislado en la historia. Hace más de un siglo, Estados Unidos ya había comprado territorio danés en el Caribe, cuando en 1917 adquirió las Islas Vírgenes, conocidas entonces como “Indias Occidentales Danesas”.
La transacción incluyó las islas de Saint Thomas, Saint John y Saint Croix, y se concretó el 31 de marzo de 1917 por 25 millones de dólares en oro, equivalentes a entre 500 y 600 millones de dólares actuales. Este acuerdo fue el resultado de más de 50 años de negociaciones fallidas, que finalmente se desbloquearon bajo la urgencia de la Primera Guerra Mundial y la presión estratégica de Washington.

La urgencia de la guerra y el valor estratégico del Caribe
Con la apertura del Canal de Panamá en 1914, Estados Unidos buscaba asegurar las rutas marítimas que conectaban el Atlántico y el Pacífico. La ubicación de las islas danesas, justo al este de Puerto Rico, generaba preocupación: Alemania podría utilizarlas como bases navales, poniendo en riesgo el comercio y la seguridad estadounidense.
Por su parte, Dinamarca ya no encontraba rentables sus colonias caribeñas. La abolición de la esclavitud en 1848 había debilitado la industria azucarera, y las islas se habían convertido en una carga económica y administrativa para Copenhague.

Presión diplomática y firma del tratado
En 1916, Estados Unidos intensificó las negociaciones. El secretario de Estado Robert Lansing advirtió que Washington podría ocupar las islas si Dinamarca no aceptaba venderlas. Neutral y vulnerable, Copenhague cedió a la presión.
El tratado de cesión se firmó el 4 de agosto de 1916 y fue ratificado por el Senado estadounidense ese mismo año. La transferencia formal de soberanía se completó el 31 de marzo de 1917, fecha que hoy se celebra como “Transfer Day” en las Islas Vírgenes.
- Dato clave: el acuerdo incluía un pacto secreto en el que Estados Unidos reconocía la soberanía danesa sobre Groenlandia, asegurando el control de Copenhague sobre la isla ártica mientras se consolidaba la presencia estadounidense en el Caribe.
Intentos posteriores de compra de Groenlandia
El interés estadounidense por Groenlandia continuó durante la Guerra Fría. En 1946, la administración de Harry Truman ofreció 100 millones de dólares en oro y derechos sobre un campo petrolero en Alaska para adquirir la isla, propuesta que fue rechazada por Dinamarca. En 1955, bajo el gobierno de Eisenhower, el Estado Mayor volvió a sugerir la compra, aunque el Departamento de Estado consideró que el momento histórico ya había pasado.
Décadas más tarde, en 2019 y 2025, el interés estadounidense volvió a surgir, esta vez de manera pública, reflejando el valor estratégico de Groenlandia como posición militar y geopolítica clave en el Ártico. Sin embargo, el contexto político es muy distinto al de 1917: Dinamarca es un miembro activo de la OTAN y Groenlandia cuenta con amplio autogobierno y creciente identidad nacional, lo que hace inviable una compra similar.

Legado y relevancia histórica
La compra de las Islas Vírgenes consolidó la presencia estratégica de Estados Unidos en el Caribe y mostró cómo la combinación de presión diplomática, urgencia militar y negociación económica permitió asegurar territorio sin recurrir a un conflicto directo.
Además, el pacto paralelo sobre Groenlandia evidenció que incluso transacciones aparentemente simples podían implicar acuerdos diplomáticos de largo alcance, asegurando intereses estratégicos futuros.
Hoy, la historia de 1917 sigue siendo relevante frente a los debates contemporáneos sobre Groenlandia, recordando que la geopolítica y la seguridad hemisférica han marcado decisiones territoriales clave en la historia estadounidense.












