Un proyecto clave para la minería de cobre en Chile.
Un proyecto clave para la minería de cobre en Chile. Foto: X/@m_diazseron

La empresa argentina Techint Ingeniería y Construcción se encuentra en la recta final de una de las obras de infraestructura más ambiciosas de Sudamérica: un sistema integral que permitirá abastecer de agua de mar a la minería del norte de Chile.

El proyecto, conocido como Suministro de Agua Desalada Distrito Norte (Saddn), ya alcanzó un avance del 96% y logró un hito clave al registrar el primer flujo de agua desalinizada mediante ósmosis inversa.

Techint - Valijero
Techint y el liderazgo de un proyecto clave en Chile.

Techint lidera el megaproyecto clave para las minas de cobre en Chile

Con sede en la región de Antofagasta, este desarrollo busca resolver uno de los mayores desafíos estructurales de la minería: la escasez hídrica. La iniciativa permitirá sustituir el uso de agua continental por agua proveniente del Océano Pacífico, una transformación clave para la sostenibilidad del sector.

El sistema abastecerá a tres operaciones estratégicas de Codelco: Radomiro Tomic, Ministro Hales y Chuquicamata, considerada la mina a cielo abierto más grande del mundo. En conjunto, estas operaciones forman parte del Distrito Norte, responsable de una porción significativa de la producción del mayor productor de cobre global.

La obra, con una inversión superior a los US$1.000 millones, es desarrollada para el consorcio Aguas Horizonte, integrado por la japonesa Marubeni y la energética Transelec. El objetivo es garantizar el suministro de agua industrial durante al menos 20 años, marcando un antes y un después en la minería chilena.

Cómo funciona el sistema de tuberías de 160 kilómetros que transporta agua de mar

El corazón del proyecto es un sistema de captación, desalinización y transporte que combina ingeniería de alta complejidad con condiciones geográficas extremas. Todo comienza en la costa del Pacífico, cerca de Tocopilla, donde dos tuberías de gran diámetro captan agua a casi 100 metros de profundidad.

Luego, una planta desalinizadora elimina la sal mediante el proceso de ósmosis inversa, generando agua apta para uso industrial. La salmuera resultante es devuelta al mar a través de un tercer conducto con difusores diseñados para minimizar el impacto ambiental.

Océano pacífico. Foto: Pexels.
El afua tratada se obtiene del océano Pacífico.

El agua tratada inicia entonces un recorrido desafiante: un acueducto de 160 kilómetros que asciende más de 3.000 metros sobre el nivel del mar. Uno de los tramos más complejos incluye una pendiente de hasta 39 grados en un farellón de 1.000 metros de altura, lo que obligó a implementar soluciones como un cablecarril para transportar materiales pesados.

El sistema cuenta con tres estaciones de bombeo y puede transportar hasta 840 litros por segundo. Además, opera con energía renovable proveniente de la planta solar Tamaya, lo que reduce significativamente su huella de carbono.

Este tipo de infraestructura no solo representa un avance tecnológico, sino también una respuesta concreta a las limitaciones hídricas del desierto de Atacama, considerado el más árido del mundo.

El impacto de la obra de Techint en la producción de cobre chilena

Chile produce cerca del 25% del cobre mundial, con aproximadamente 5,7 millones de toneladas anuales, y enfrenta una creciente presión por el uso del agua. En este contexto, proyectos como el Saddn son fundamentales para garantizar la continuidad y expansión de la actividad minera sin comprometer el consumo humano.

Actualmente, el país cuenta con más de 20 plantas desalinizadoras, y casi el 80% de su producción se destina a la minería. La meta oficial es que para 2034 el 66% del agua utilizada en el sector provenga del mar, frente al 43% actual. Esta transición implica mayores costos -hasta cinco veces más que el agua continental-, pero también una mejora sustancial en términos ambientales y sociales.

Mina de cobre. Foto: Unsplash
Mina de cobre. Foto: Unsplash

El impacto del proyecto liderado por Techint va más allá de Chile. La experiencia adquirida podría replicarse en la Argentina, donde existen múltiples proyectos de cobre en etapa de exploración. Muchos de estos yacimientos son binacionales, lo que abre la puerta a soluciones compartidas de infraestructura hídrica.

Además, la obra no solo posiciona a Techint como un actor clave en ingeniería de alta complejidad, sino que también sienta las bases para el desarrollo de futuras iniciativas en minería sustentable en toda la región. En un escenario global donde la demanda de cobre sigue en aumento -impulsada por la transición energética-, garantizar recursos como el agua será tan estratégico como el propio mineral.