Promete reducir drásticamente los costos logísticos, fortaleciendo su comercio exterior y la integración regional
Promete reducir drásticamente los costos logísticos, fortaleciendo su comercio exterior y la integración regional Foto: Foto generada con IA Canal 26

Paraguay está a punto de dar uno de los pasos logísticos más relevantes de su historia reciente. Un ambicioso proyecto portuario en el sur de Sudamérica promete ofrecerle, por primera vez de manera efectiva, una salida directa al mar, reduciendo su histórica dependencia de infraestructuras extranjeras para exportar e importar productos. La iniciativa contempla una inversión inicial de US$150 millones y comenzaría a construirse en 2026, marcando un antes y un después para el comercio del Cono Sur.

Aunque Paraguay es uno de los principales exportadores agrícolas de la región, su condición de país sin litoral ha sido durante décadas una desventaja estructural. Cada tonelada de soja, carne o celulosa que sale del país debe recorrer largas distancias fluviales y depender de puertos operados por terceros. Este nuevo desarrollo busca alterar esa ecuación.

¿Dónde estará el nuevo puerto que beneficiará a Paraguay?

La infraestructura se levantará en Uruguay, específicamente en el departamento de Soriano, cerca de la estratégica zona de Nueva Palmira, uno de los puntos neurálgicos del comercio fluvial y marítimo del Atlántico sur. Se trata de un puerto multipropósito, diseñado para operar como un centro de acopio, transferencia y conexión entre la navegación fluvial y las rutas oceánicas.

El proyecto fue aprobado ambientalmente por las autoridades uruguayas y estará a cargo de Woil S.A., empresa vinculada al grupo paraguayo Zapag, lo que refuerza la idea de soberanía logística para Paraguay aun cuando la infraestructura esté fuera de su territorio.

Un nuevo puerto en Sudamérica que proyecta una inversión de US$150 millones Foto: Foto generada con IA Canal 26

Una inversión que apunta a reducir costos y tiempos

La primera fase del puerto demandará alrededor de US$150 millones, con posibilidad de ampliaciones futuras. El diseño incluye muelles adaptados tanto para barcazas fluviales como para buques marítimos, además de depósitos terrestres para almacenamiento de grandes volúmenes de carga.

Para Paraguay, el impacto es claro: menores costos logísticos, más control sobre sus exportaciones y una mejora significativa en la competitividad de sus productos en los mercados internacionales. Solo en 2025, las exportaciones paraguayas superaron los US$16.700 millones, por lo que cualquier reducción en tiempos y gastos tiene un efecto directo en la economía nacional.

Un respaldo político clave en ambos países

El proyecto cuenta con un fuerte impulso político. El presidente paraguayo Santiago Peña ha defendido la iniciativa como parte de una estrategia de integración productiva regional, mientras que desde Uruguay, la propuesta fue apoyada al más alto nivel gubernamental como una oportunidad para consolidar al país como hub logístico del Cono Sur.

Paraguay podría quedar a un paso del océano Foto: Foto generada con IA Canal 26

La articulación entre ambos Estados busca fortalecer la Hidrovía Paraguay–Paraná, uno de los corredores fluviales más importantes del continente, transformándola en una vía aún más competitiva frente a otras rutas globales.

Un efecto regional que podría ir más allá de Paraguay

Aunque el principal beneficiado será Paraguay, el alcance del nuevo puerto podría ser más amplio. Países como Bolivia, que también carecen de acceso soberano al mar, podrían encontrar en esta infraestructura una alternativa adicional para su comercio exterior. Además, productores del sur de Brasil y del norte argentino podrían utilizar el puerto como punto de salida hacia mercados extra regionales.

Esta convergencia logística refuerza la idea de que la cooperación en infraestructura es una de las herramientas más efectivas para el desarrollo económico sudamericano.

Una obra que redefine la geopolítica comercial del Cono Sur

Más que un puerto, este proyecto representa un cambio estratégico. Para Paraguay, significa acercarse al océano sin conflictos ni disputas, mediante acuerdos de integración y planificación a largo plazo. Para Uruguay, consolida su posición como socio clave del comercio regional.

Si se cumplen los plazos previstos, la terminal podría comenzar a operar hacia 2028, convirtiéndose en una de las infraestructuras más relevantes de la década en Sudamérica. Un paso silencioso, pero decisivo, que podría reescribir el mapa logístico del continente.