Adiós al estrecho de Ormuz: las dos regiones que impulsan un nuevo corredor comercial que promete generar USD 1.800 millones para 2028
La iniciativa apunta a fortalecer el comercio bilateral, superar barreras estructurales y construir un modelo más equitativo frente a las potencias tradicionales. Su éxito dependerá, en gran medida, de la capacidad de ambas regiones para superar limitaciones estructurales y sostener una agenda común en el largo plazo.
África y el Caribe avanzan en la construcción de un ambicioso megacorredor comercial que busca redefinir sus relaciones económicas y reducir la histórica dependencia de las rutas comerciales dominadas por las potencias del Norte Global.
La iniciativa, que proyecta movilizar hasta 1.800 millones de dólares hacia 2028, representa un giro estratégico con implicancias geopolíticas, económicas y sociales.
La relación entre África y el Caribe: del enfriamiento a la búsqueda de un “corredor económico trasatlántico resiliente”
Durante siglos, el vínculo entre ambas regiones estuvo atravesado por el colonialismo europeo, que convirtió el comercio trasatlántico en un sistema de explotación basado en la esclavitud y la extracción de recursos.
Ese pasado dejó profundas huellas que, según analistas, condicionaron la falta de integración económica directa entre África y el Caribe incluso en la era contemporánea.
En la actualidad, el contexto global, marcado por tensiones geopolíticas, conflictos internacionales y disrupciones en las cadenas de suministro, aceleró la necesidad de diversificar rutas comerciales. En este escenario, el Banco Africano de Exportación e Importación (Afreximbank) emerge como uno de los principales impulsores del proyecto.

Su presidente, Benedict Oramah, advirtió recientemente sobre la urgencia de consolidar lazos económicos afrocaribeños frente a un entorno internacional volátil. La iniciativa apunta a establecer un “corredor económico trasatlántico resiliente”, sustentado en mejoras logísticas, integración financiera y alianzas estratégicas.
África y el Caribe impulsan una nueva ruta comercial: de qué se trata
Entre los avances más relevantes se encuentra la implementación parcial de la Zona de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA), considerada una de las mayores áreas de libre comercio del mundo. A esto se suma el desarrollo del Sistema Panafricano de Pagos y Liquidación (PAPSS), que permite transacciones en monedas locales y reduce la dependencia del dólar.

Otro hito clave es la construcción del Centro de Comercio Africano en Bridgetown, Barbados, concebido como una plataforma para fomentar inversiones, facilitar negocios y conectar a empresarios de ambas regiones. Este espacio incluirá oficinas de la Comunidad del Caribe (Caricom) y servicios orientados a pequeñas y medianas empresas. Sin embargo, el desafío es considerable.
Cifras y diagnósticos: cuáles son las oportunidades de crecimiento
Datos del Centro de Comercio Internacional indican que, hasta 2024, el intercambio entre África y el Caribe sigue siendo marginal: apenas el 0,1 % de las exportaciones africanas se dirigen al Caribe, mientras que las exportaciones caribeñas hacia África no alcanzan el 1 %.

Para revertir esta situación, se intensificaron los encuentros bilaterales, como el Foro de Comercio e Inversión AfriCaribe, que reúne a líderes políticos, empresarios e inversores con el objetivo de identificar oportunidades y eliminar barreras estructurales.
En este contexto, el megacorredor comercial no solo aparece como una oportunidad económica, sino también como un intento de reconstruir vínculos históricos desde una lógica de cooperación, equidad y desarrollo compartido.
Se espera que la quinta edición del Foro sea en julio próximo en San Cristóbal y Nieves, para seguir afinando cómo podría perfilarse ese megacorredor. Su éxito dependerá, en gran medida, de la capacidad de ambas regiones para superar limitaciones estructurales y sostener una agenda común en el largo plazo.

















