Los cuatro países del mundo que son dueños de su propia electricidad con energías renovables.
Los cuatro países del mundo que son dueños de su propia electricidad con energías renovables. Foto: Imagen generada con IA (Copilot)

La inestabilidad en Medio Oriente vuelve a poner en evidencia una de las principales vulnerabilidades del sistema energético global. Se trata de su fuerte dependencia de los combustibles fósiles y de un puñado de regiones clave.

En las últimas semanas, el foco se desplazó al Estrecho de Ormuz, una arteria estratégica por donde circula cerca del 20% del petróleo y gas del mundo, y que vio interrumpido su tráfico en el marco de la escalada entre Irán y Estados Unidos. La interrupción de suministros no solo tensiona los precios internacionales, sino que expone a los países (especialmente a los más dependientes de importaciones) a escenarios de desabastecimiento y volatilidad económica.

Las energías renovables dejaron de ser una respuesta al cambio climático para convertirse en una estrategia de seguridad. Foto: Imagen generada con IA (Copilot)

Frente a este escenario, la transición hacia energías renovables deja de ser únicamente una respuesta al cambio climático para convertirse en una estrategia de seguridad y estabilidad. Fuentes como la solar, eólica e hidroeléctrica ofrecen una ventaja clave: son locales, previsibles y cada vez más competitivas en costos.

Los 4 países del mundo que ya hicieron su transición hacia energías renovables

Noruega

El caso de Noruega ilustra esta transformación. Aunque sigue siendo un importante exportador de petróleo y gas, su sistema eléctrico interno es mayoritariamente renovable. En Oslo, entre el 90% y 95% de la energía proviene de la hidroeléctrica, complementada por un sector eólico en expansión. Esta matriz garantiza un suministro estable y reduce la exposición a shocks externos, mientras el país avanza en la electrificación del transporte y el desarrollo de parques eólicos marinos.

En Oslo, entre el 90% y 95% de la energía proviene de la hidroeléctrica, complementada por un sector eólico en expansión. Foto: Unsplash

Paraguay

Paraguay se posiciona como uno de los líderes globales en energía limpia. Su electricidad proviene prácticamente en su totalidad de fuentes renovables, principalmente de la Represa de Itaipú, que comparte con Brasil. Este modelo no solo le asegura energía a bajo costo, sino también independencia energética y una fuente de ingresos a través de la exportación de excedentes.

Nepal

En Asia, Nepal logró que cerca del 98% de su capacidad eléctrica sea renovable, apoyándose en su potencial hidroeléctrico. Aunque el transporte aún depende de combustibles fósiles, el país avanza en la electrificación rural y en soluciones descentralizadas, además de impulsar la transición hacia formas de cocción más limpias para reducir la contaminación doméstica.

Nepal logró que cerca del 98% de su capacidad eléctrica sea renovable, apoyándose en su potencial hidroeléctrico. Foto: Unsplash

Etiopía

Un proceso similar se observa en Etiopía, donde más del 98% de la capacidad energética proviene de fuentes renovables, principalmente hidroeléctrica, junto con una creciente participación solar y eólica. Allí, la expansión de estas tecnologías es central para garantizar el acceso universal a la electricidad y reducir la dependencia de combustibles importados.

Los patrones de energías renovables que comparten Noruega, Paraguay, Nepal y Etiopía

A pesar de las diferencias geográficas y económicas, estos casos comparten un patrón: las energías renovables fortalecen la independencia energética, estabilizan los costos y reducen la exposición a crisis globales. Además, generan beneficios adicionales, desde la creación de empleo hasta mejoras en la salud pública.

Sin embargo, la transición no está exenta de obstáculos. Las limitaciones en financiamiento, infraestructura y tecnología siguen siendo desafíos clave, especialmente para los países en desarrollo. En un mundo atravesado por tensiones geopolíticas crecientes, la energía ya no es solo un recurso: es una herramienta estratégica. Y, cada vez más, su futuro parece escribirse en clave renovable.