El tren más alto de Europa reabre en mayo y promete una de las mejores escapadas del Pirineo.
El tren más alto de Europa reabre en mayo y promete una de las mejores escapadas del Pirineo. Foto: Valle de Ossau

A más de 2.000 metros de altura, entre cumbres que superan los 2.500 y lagos de origen glaciar, el Train d’Artouste se prepara para volver a la vida. Considerado el tren turístico más alto de Europa, este histórico recorrido del Pirineo francés ultima los detalles para su reapertura el próximo 8 de mayo, tras un invierno particularmente duro que dejó acumulaciones de nieve de más de dos metros en varios tramos.

Un tren histórico que renace cada primavera en el corazón del Pirineo

Construido en 1924 con fines industriales para facilitar el acceso a las obras de una presa hidroeléctrica, el Train d’Artouste supo reinventarse con el paso del tiempo hasta convertirse en uno de los grandes atractivos turísticos de la región. Su trazado de unos 10 kilómetros serpentea la montaña a ritmo pausado, ofreciendo durante casi una hora por tramo vistas privilegiadas de un paisaje alpino que recuerda a los ibones del lado aragonés.

El tren d’Artouste fue construido en 1924 con fines industriales para facilitar el acceso a una obra. Foto: Valle de Ossau

El recorrido comienza tras un ascenso en telecabina hasta la estación de la Sagette, desde donde parte el pequeño convoy. A partir de allí, el tren avanza entre crestas escarpadas, praderas de altura y espejos de agua que reflejan el cielo pirenaico, en una experiencia que combina historia, naturaleza y vértigo.

El desafío del deshielo: una carrera contra el tiempo antes de la apertura

Este año, la reapertura implicó un esfuerzo extra. Las intensas nevadas obligaron a desplegar un operativo especial para despejar las vías, con equipos que trabajan a diario en condiciones extremas. Técnicos y operarios enfrentan un entorno cambiante, donde el deshielo no solo es lento sino también impredecible.

La reapertura implicó un esfuerzo extra: las intensas nevadas obligaron a desplegar un operativo especial. Foto: Facebook Artouste

Las imágenes compartidas por el equipo muestran la magnitud de la tarea: túneles de nieve, tramos completamente cubiertos y maquinaria trabajando en plena montaña. No es solo una cuestión logística, sino una verdadera carrera contra el tiempo para garantizar la seguridad del recorrido.

Precios, temporada y recomendaciones para los visitantes

El precio del recorrido ronda los 31 euros para adultos y 27 para niños, incluyendo el ascenso en telecabina. Desde la organización recomiendan reservar con antelación, especialmente en fines de semana y durante agosto, cuando la demanda suele ser máxima.

El precio del recorrido ronda los 31 euros para adultos y 27 para niños, incluyendo el ascenso en telecabina. Foto: Valle de Ossau

La temporada se extenderá hasta finales de septiembre o comienzos de octubre, dependiendo de las primeras nevadas otoñales. Sin embargo, quienes planeen visitar el tren en las primeras semanas deberán tener en cuenta que la nieve aún puede cubrir parte del entorno y que las temperaturas en altura siguen siendo bajas incluso al mediodía.

Por eso, los especialistas aconsejan llevar abrigo, calzado adecuado y verificar el estado de las rutas de acceso antes de emprender el viaje.

Un ícono turístico que impulsa toda la región pirenaica

La reapertura del Train d’Artouste marca, además, el inicio de la temporada alta en todo el Pirineo. Del lado español, destinos como Formigal-Panticosa, Astún y Candanchú cierran un invierno con gran afluencia y se preparan para el turismo de naturaleza.

El tren d’Artouste es parte de una experiencia transfronteriza que une dos países bajo un mismo paisaje. Foto: Valle de Ossau

A su vez, lugares emblemáticos como el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido o los ibones de Anayet continúan atrayendo visitantes con propuestas de senderismo, paisajes únicos y aire puro.

En ese contexto, el pequeño tren francés no es solo una atracción: es parte de una experiencia transfronteriza que une dos países bajo un mismo paisaje. Cada temporada, su puesta en marcha simboliza algo más que el inicio de un servicio turístico: es la confirmación de que la montaña, una vez más, vuelve a abrir sus puertas.