Por la guerra entre EE.UU. e Irán, muchos inversores decidieron retirar sus capitales de Dubai por miedo a la inestabilidad regional
La ciudad de los Emiratos Árabes Unidos, por estar muy cerca del estrecho de Ormuz, está atravesada por la inestabilidad de la zona, lo que la volvió insegura para los grandes capitales.

Frente a la inestabilidad que atraviesa Medio Oriente desde hace meses, la ciudad de Dubái -reconocida mundialmente por ser un centro financiero de gran renombre- atraviesa una situación atípica. Es que las élites adineradas se encuentran retirando discretamente su dinero para llevarlo a otros destinos, tales como Suiza y Singapur.
Hasta este conflicto, Dubái se había forjado una reputación como oasis de estabilidad en Oriente Próximo, lo que lo catapultó a una posición de centro financiero seguro, donde personas con elevados patrimonios podían invertir su dinero, dirigir sus transacciones y negocios y mantenerse estables financieramente a largo plazo.

Los ataques en Medio Oriente generan inestabilidad económica
Los últimos ataques con misiles y drones por parte de Irán en la zona (Dubái es una ciudad de los Emiratos Árabes Unidos, país aliado a Estados Unidos), generaron una fuerte crisis económica y donde los mercados bursátiles de la región perdieron en un inicio 120.000 millones de dólares en valor.
También el turismo y la ocupación hotelera se desplomaron, al tiempo que los vuelos con origen y destino al Aeropuerto Internacional de Dubái se redujeron drásticamente.
Toda esta situación lleva a pensar a los inversores con mayor capital sobre si Dubái, por estar enclavado en la región del Golfo Pérsico, es un lugar seguro para colocar el dinero. La duda se traduce en accionar y muchos inversores comenzaron a retirar su dinero de Dubái para colocarlo en otros centros financieros con mayor estabilidad, tales como Suiza o Singapur.
Mientras tanto, el fuego cruzado continúa en Medio Oriente y las posibilidades de una tregua entre los Estados Unidos e Irán parecen estar lejanas. El bloqueo en el Estrecho de Ormuz sigue siendo uno de los problemas principales de la región, debido a que por esta zona -en períodos de normalidad- transita el 20% del petróleo mundial, un porcentaje similar de gas natural licuado, así como también mercancías clave para diferentes industrias de punta, lo que genera una grave dificultad para los mercados que su tránsito esté cerrado.











