Bombardeos rusos en Kiev.
Bombardeos rusos en Kiev. Foto: REUTERS

La guerra entre Rusia y Ucrania volvió a entrar en una fase de máxima tensión tras una nueva escalada militar que incluyó bombardeos masivos, amenazas directas contra Kiev y advertencias a diplomáticos extranjeros para abandonar la capital ucraniana. En medio del recrudecimiento del conflicto, Estados Unidos aseguró que mantiene abierta la posibilidad de mediar entre ambos países para intentar frenar una guerra que ya supera los cuatro años y se convirtió en la más mortífera en Europa desde los Balcanes.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó este martes que Washington continúa dispuesto a facilitar negociaciones de paz pese al deterioro de la situación militar. Sus declaraciones llegaron después de una conversación telefónica con el canciller ruso, Serguéi Lavrov, y tras uno de los ataques más intensos lanzados por Moscú en las últimas semanas.

Bombardeos rusos en Kiev. Foto: REUTERS

“Cada vez que se producen estos grandes ataques de un lado u otro, es un recordatorio de por qué esta es una guerra terrible que ya dura más que la Segunda Guerra Mundial y que tiene que terminar”, sostuvo Rubio durante una visita oficial a India. El funcionario agregó que Estados Unidos “está preparado y dispuesto a hacer todo lo posible para ayudar a facilitar el fin de esta guerra”.

Ataques muy intensos de Rusia a Ucrania

La ofensiva rusa del fin de semana incluyó decenas de drones y misiles dirigidos contra distintos puntos de Ucrania, especialmente Kiev. Según las autoridades ucranianas, los ataques dejaron al menos cuatro muertos en la capital y provocaron importantes daños materiales en edificios residenciales e infraestructura urbana.

Uno de los elementos que más preocupación generó fue el uso del misil hipersónico Oreshnik, un sistema que, según Moscú, puede desplazarse a 10 veces la velocidad del sonido y transportar cabezas nucleares. Rusia presentó este armamento como una demostración de fuerza en medio del endurecimiento de las operaciones militares.

Además de los ataques sobre Kiev, un bombardeo nocturno ruso mató a un hombre de 45 años en la ciudad portuaria de Odesa, de acuerdo con el gobernador regional Sergii Krasylenko.

Bombardeos rusos en Kiev. Foto: REUTERS

La nueva ofensiva rusa ocurrió después de que Moscú acusara a Ucrania de atacar una escuela de formación profesional en la región de Lugansk ocupada por tropas rusas. Según el Kremlin, el ataque dejó 21 muertos y decenas de heridos. Tras ese episodio, el presidente ruso, Vladímir Putin, ordenó intensificar las operaciones militares contra Ucrania.

El Ministerio de Exteriores ruso anunció que las Fuerzas Armadas comenzarían a ejecutar “ataques sistemáticos” contra instalaciones del complejo militar-industrial ucraniano en Kiev y también contra “centros de decisión” y puestos de mando.

La advertencia estuvo acompañada por un mensaje inusual dirigido a diplomáticos y ciudadanos extranjeros. Moscú recomendó abandonar Kiev “lo antes posible”, asegurando que las próximas operaciones podrían afectar distintas áreas de la ciudad.

Según el Gobierno ruso, Lavrov trasladó esa advertencia directamente a Rubio durante la conversación telefónica mantenida el lunes y sugirió evacuar al personal diplomático estadounidense. Sin embargo, Rubio aclaró posteriormente que la notificación había sido enviada a todas las embajadas extranjeras presentes en Ucrania.

No es la primera vez que Rusia realiza este tipo de advertencias. A comienzos de mayo, Moscú ya había amenazado con lanzar ataques masivos sobre Kiev si Ucrania intentaba interferir en un desfile militar realizado en la Plaza Roja.

Pese a la gravedad de las amenazas, varias misiones diplomáticas occidentales decidieron permanecer en la capital ucraniana. Un portavoz del Ministerio de Exteriores francés aseguró que París está “acostumbrado a las amenazas de Putin” y descartó una evacuación. En la misma línea, representantes de la Unión Europea ratificaron que continuarán trabajando en Kiev.

Bombardeos rusos en Kiev. Foto: REUTERS

Desde Ucrania, el Gobierno calificó las advertencias rusas como parte de una estrategia de presión política y psicológica. El canciller ucraniano, Andrii Sybiha, pidió a los aliados occidentales que no cedan “al chantaje ruso”.

Mientras tanto, los intentos diplomáticos para alcanzar un alto el fuego siguen estancados. Las negociaciones impulsadas por Estados Unidos perdieron fuerza en los últimos meses debido al aumento de las tensiones internacionales y al impacto del conflicto en Medio Oriente, especialmente tras la escalada entre Irán y varios países occidentales.