
El hábito de cortar las cutículas para lograr una terminación prolija es frecuente en las manicuras, pero especialistas en el cuidado de manos y uñas advirtieron que esta costumbre puede traer más problemas que beneficios. Lejos de ser solo una cuestión estética, la cutícula cumple una función clave como barrera protectora, y su eliminación puede dejar la zona vulnerable a infecciones y lesiones.
Según la manicura y experta en cuidado de manos Deborah Lippmann, retirar la cutícula en exceso expone la uña a bacterias, hongos y otros factores externos. Además, cortar esta fina capa de piel puede provocar irritación, resequedad y pequeñas heridas, sobre todo si se realiza de manera habitual.
Por qué no hay que cortar las cutículas
La cutícula rodea la base de la uña y actúa como una defensa natural. Cuando se la elimina de forma repetida, esa protección se debilita y la uña queda más expuesta a agresiones externas.

Los especialistas coinciden en que, aunque cortar la cutícula puede dar un aspecto prolijo, el riesgo de infecciones y lastimaduras es alto. Por eso, tanto manicuristas como dermatólogos recomiendan modificar este hábito y buscar alternativas menos invasivas.
El método recomendado para cuidar las uñas
En lugar de cortar, la opción más segura es hidratar las cutículas y empujarlas suavemente. Para eso, se puede aplicar un aceite o crema hidratante sobre la zona y, una vez que la piel está blanda, usar un palito de naranjo o una herramienta específica para ordenarlas.
La clave está en hacerlo con suavidad, sin forzar ni dañar la piel. Así, se logra un aspecto prolijo y cuidado, pero sin eliminar la barrera natural que protege la base de la uña.
Los beneficios de cambiar la rutina de manicura
Adoptar este método permite preservar la protección natural de la uña, reducir el riesgo de irritaciones y heridas, y mantener un aspecto saludable sin recurrir a técnicas agresivas.
Además, este cambio favorece un crecimiento más sano de las uñas y ayuda a mantener las manos cuidadas a largo plazo. Un pequeño ajuste en la rutina puede marcar la diferencia en la salud y la apariencia de las uñas, sin necesidad de eliminar por completo las cutículas.















