
En el oeste de Catamarca, donde la cordillera abraza el desierto, emerge una pared de arena dorada que parece salida de una película de ciencia ficción. La Duna Mágica de Saujil, ubicada a unos 10 kilómetros al norte de Fiambalá, se erige con casi 100 metros de altura y una inclinación pronunciada de 45 grados, convirtiéndose en uno de los destinos predilectos para quienes buscan naturaleza, calma y aventura.
Y a unos 30 kilómetros de este increíble lugar, siguiendo la ruta 34 desde Saujil hacia el Sudeste, se accede al gigantesco mar de arena de Tatón. Se trata del complejo de dunas más alto de Sudamérica, con su base a 1.615 metros sobre el nivel del mar y su cima a 2.845 metros. La totalidad de esta formación geológica es impresionante, tanto, que sus dunas fueron calificadas por el geólogo Alfred Stelzner como “glaciares de arena”. Allí también puede practicarse el sandboard, alquilando los implementos en el poblado.


¿Qué hacer en las dunas del Tatón?
El principal atractivo de las dunas es la práctica de sandboard. Personas de todas las edades alquilan tablas en los pueblos de Saujil, Fiambalá o Tatón para lanzarse por sus pendientes vertiginosas.
Se recomienda siempre usar anteojos de sol (otorgan una doble protección contra los rayos UV y la arena), bloqueador solar, y cera o cebo para frotar en la tabla de Sandboard a fin de que deslice mejor.
Para quienes prefieren un plan más tranquilo, la caminata hasta la cima ofrece una recompensa visual única: una panorámica de 360 grados sobre el valle y las montañas circundantes. Las travesías fotográficas y la contemplación del atardecer, cuando la luz transforma la arena en tonos cobrizos y rojizos, completan una jornada inolvidable.
¿Cuál es la mejor época para visitar las dunas de Catamarca?
La mejor época para recorrer la región va desde el otoño hasta la primavera (de abril a noviembre), evitando el calor extremo del verano. Dentro de la rutina diaria, la recomendación fundamental es asistir por la mañana temprano o al atardecer. Durante las horas del mediodía, el viento suele intensificarse y la temperatura de la arena asciende considerablemente.
Cómo llegar a las Dunas del Tatón y Duna Mágica de Saujil
El circuito parte habitualmente desde la capital provincial, San Fernando del Valle de Catamarca. Desde allí se recorren unos 300 kilómetros por la Ruta Nacional 60 atravesando la impactante Quebrada de La Ceba y el valle de Tinogasta hasta arribar a Fiambalá. Desde Fiambalá, se toma la Ruta Provincial 34 rumbo al norte por apenas 13 kilómetros asfaltados hasta el pequeño poblado de Saujil, donde el acceso a la base de la duna resulta sencillo y accesible para cualquier tipo de vehículo.
Para llegar a las Dunas de Tatón desde Fiambalá, debes realizar un recorrido de 41 kilómetros hacia el norte, alrededor de 51 minutos de viaje en auto. Desde Fiambalá toma la Ruta Provincial 34 (RP34) con dirección al norte, el camino va bordeando el río y te llevará por las localidades de Saujil y Medanitos, una vez pasado ese pueblo, debes incorporarte a la Ruta Provincial 135 (RP135) que te guiará directo hacia el pequeño pueblo de Tatón, donde el asfalto termina y comienza la arena.


Dónde alojarse en las Dunas de Catamarca
Saujil ofrece opciones rurales y tranquilas, aunque la mayor infraestructura hotelera se concentra en Fiambalá. Allí es posible encontrar desde hosterías tradicionales, cabañas de montaña y complejos con viñedos hasta campings equipados para los viajeros más aventureros.
Con qué otros destinos combinar la visita
El viaje permite armar un itinerario completo de varios días por la provincia:
● Termas de Fiambalá: un conjunto de piletas naturales de aguas térmicas entre la montaña, ideal para relajarse tras la caminata por las dunas. El complejo consta de 14 piletas de piedra, con agua a temperatura que va de los 28 a los 51°C.
● Ruta del Adobe y Bodegas de Altura: un recorrido cultural e histórico por iglesias y casonas de adobe centenarias entre Tinogasta y Fiambalá, acompañado por la degustación de vinos locales.
● Balcón del Pissis: a más de 4700 msnm, este mirador natural es la antesala de un paisaje impactante que ofrece una de las vistas más lindas de la Cordillera de los Andes y de las tres lagunas de múltiples colores:
Las lagunas celeste, negra y verde adquieren esas tonalidades cuando están en movimiento. Es que, bien temprano, la quietud absoluta las convierte en espejos de agua que reflejan al Pissis, uno de los gigantes de la zona de Los Seismiles, que reúne volcanes y cumbres con más de 6.000 msnm.
En este lugar, que se ubica a 125 km desde Fiambalá, se observan los cerros Tres Cruces y Olmedo; poblados de vicuñas, guanacos y -cuando la temperatura asciende-, la laguna de Los Aparejos recibe a las parinas (flamencos altoandinos).



● Ruta de los seismiles: es uno de los sectores más altos de la Cordillera de los Andes. La RN 60 circula entre casi 20 cumbres que superan los 6 mil metros de altura y son irresistibles para andinistas del mundo, amantes del trekking y las travesías en 4x4.
A los Seismiles se accede por la RN 60 (asfaltada) que comunica Fiambalá con el paso fronterizo de San Francisco (a 201 km). Entre los volcanes que se ven desde la ruta están el Ojos del Salado, de 6893 msnm (el volcán más alto del mundo y la segunda cumbre de América después del Aconcagua), el Pissis, el San Francisco y el Incahuasi, en cuya cumbre se encontraron ruinas incaicas.
Se puede hacer el recorrido por el día, con varias paradas para tener increíbles vistas panorámicas de la cordillera. Al ser de gran altura, se recomienda hacerlo con guías y especialmente con excursiones en 4x4 que permiten acceder por caminos secundarios.
El dato: Sobre la RN 60 hay refugios viales (básicos y sin servicios) para protegerse en caso de tormentas o pedir ayuda por una emergencia. Es importante no salirse de la ruta principal.
● San Fernando del Valle de Catamarca: la capital de la provincia es una pintoresca ciudad de arquitectura colonial con numerosos atractivos como la Catedral y el museo de la Virgen del Valle, el dique El Jumeal y el Pueblo Perdido de la Quebrada, un yacimiento arqueológico a escasos 6 km del centro de la ciudad.
Con su aeropuerto internacional Felipe Varela, su terminal de ómnibus y conexiones con las rutas 38 y 60, la capital catamarqueña es el punto de inicio o cierre ideal del viaje para conectar con la oferta gastronómica, museos y el patrimonio religioso de esta hermosa provincia.




















