Parece actuación, pero es supervivencia: esta especie “se hace la muerta” para evitar aparearse con machos insistentes
La maniobra recibe el nombre de tanatosis o “inmovilidad tónica”, un mecanismo defensivo observado también en otros animales como zarigüeyas, serpientes e insectos. En las ranas, este comportamiento llamó especialmente la atención porque no se utiliza para escapar de depredadores, sino para evitar interacciones reproductivas peligrosas.

El reino animal continúa sorprendiendo a la ciencia con estrategias de supervivencia tan extrañas como efectivas. Uno de los casos más llamativos es el de las ranas bermejas europeas, una especie capaz de “hacerse la muerta” para evitar el acoso de los machos durante la época de apareamiento.
Aunque durante años se creyó que las hembras tenían un rol pasivo en estos procesos reproductivos, investigaciones recientes demostraron que desarrollaron mecanismos de defensa complejos para protegerse de situaciones que incluso pueden poner en riesgo su vida.

El comportamiento fue documentado por científicos en un estudio publicado en la revista científica Royal Society Open Science, donde se analizó cómo las hembras utilizan distintas tácticas para escapar de los machos más agresivos durante el período reproductivo.
La rana que “actúa” para sobrevivir
La protagonista de este fenómeno es la rana bermeja europea (Rana temporaria), una especie ampliamente distribuida en Europa y conocida por sus explosivas temporadas de reproducción.
Durante esos períodos, cientos de ejemplares se concentran en lagunas y estanques para aparearse. Allí, los machos compiten intensamente por acceder a las hembras y, en muchos casos, varios de ellos se abalanzan al mismo tiempo sobre una sola rana.
Este comportamiento genera las llamadas “bolas de apareamiento”, agrupaciones que pueden resultar extremadamente peligrosas para las hembras, ya que el peso y la presión de varios machos pueden provocarles agotamiento e incluso ahogamiento.
Frente a esa situación, algunas hembras desarrollaron una estrategia sorprendente: permanecer completamente inmóviles, rígidas y con las patas extendidas, simulando estar muertas.
La maniobra recibe el nombre de tanatosis o “inmovilidad tónica”, un mecanismo defensivo observado también en otros animales como zarigüeyas, serpientes e insectos. Sin embargo, en las ranas este comportamiento llamó especialmente la atención porque no se utiliza para escapar de depredadores, sino para evitar interacciones reproductivas peligrosas.

¿Cómo funciona la estrategia de defensa de las ranas?
Los investigadores descubrieron que la tanatosis es el último recurso dentro de una serie de conductas defensivas utilizadas por las hembras.
Antes de fingir su muerte, las ranas intentan liberarse mediante movimientos bruscos y rotaciones corporales para escapar del agarre de los machos. Si eso no funciona, emiten sonidos específicos conocidos como “llamadas de liberación”, una especie de gruñido o chillido que busca desalentar el contacto.
Cuando ninguna de esas tácticas tiene éxito, aparece la inmovilidad total. En ese momento, la rana queda rígida y deja de reaccionar, lo que provoca que muchos machos abandonen el intento de apareamiento y busquen otra pareja.

Según los científicos, este comportamiento demuestra que las hembras no son participantes pasivas durante la reproducción y que desarrollaron respuestas adaptativas frente al estrés y al riesgo físico.
¿Qué reveló el estudio científico sobre este comportamiento animal?
El trabajo científico fue liderado por la investigadora Carolin Dittrich junto al herpetólogo Mark-Oliver Rödel, del Museo de Historia Natural de Berlín. Los expertos analizaron el comportamiento de decenas de ejemplares de rana bermeja durante la temporada reproductiva y detectaron que las hembras más pequeñas eran las que recurrían con mayor frecuencia a estas estrategias defensivas.

Además, comprobaron que aquellas que utilizaban movimientos, sonidos e inmovilidad tenían mayores probabilidades de escapar del amplexo, el abrazo reproductivo característico de los anfibios.
Los autores señalaron que este descubrimiento cambia parte de lo que la ciencia conocía sobre las dinámicas reproductivas de los anfibios y evidencia que incluso especies muy estudiadas todavía pueden revelar comportamientos inesperados.
La investigación también refuerza una idea cada vez más presente en la biología moderna: muchos animales desarrollan estrategias sofisticadas no solo para defenderse de depredadores, sino también para evitar situaciones de estrés extremo dentro de su propia especie.


















