A seis años del crimen de Fernando Báez Sosa: así es la vida en prisión de los rugbiers condenados, uno por uno
Alejados de la exposición mediática que caracterizó el juicio, los condenados atraviesan una rutina carcelaria estructurada por horarios estrictos, talleres educativos, actividades recreativas, estudios formales y visitas familiares semanales. Mientras tanto, todos aguardan una resolución clave: el fallo de la Corte Suprema de Justicia sobre las apelaciones presentadas por sus defensas.
Este 18 de enero marca un nuevo aniversario del crimen de Fernando Báez Sosa, el joven asesinado a la salida de un boliche en Villa Gesell en 2020. A seis años de aquel hecho que conmocionó al país, los ocho rugbiers condenados cumplen sus penas en la Alcaldía N°3 de Melchor Romero.
Tras un proceso judicial seguido minuto a minuto, las sentencias marcaron un antes y un después en el caso. Cinco de los acusados recibieron prisión perpetua, mientras que los otros tres fueron condenados a 15 años de cárcel. Desde entonces, la vida de los rugbiers quedó reducida a la rutina del sistema penitenciario bonaerense.

La vida actual de los rugbiers condenados, uno por uno
Máximo Thomsen: aislamiento y talleres educativos
Máximo Thomsen, uno de los principales implicados y condenado a prisión perpetua, permanece alojado en Melchor Romero. Tras protagonizar una pelea con otro interno, atravesó períodos de aislamiento.
Actualmente participa en talleres grupales, entre ellos actividades vinculadas a alfabetización jurídica y derechos humanos, como parte de los programas internos del penal.

Ciro Pertossi: rutina estable y visitas familiares
Ciro Pertossi, también condenado a prisión perpetua, se encuentra alojado en un pabellón distinto dentro del mismo penal.
Mantiene una rutina carcelaria regular, con salidas al patio, participación en actividades comunes y visitas semanales de sus familiares, que constituyen su principal contacto con el exterior.

Luciano Pertossi: aislamiento y versiones no confirmadas
Luciano Pertossi cumple condena a prisión perpetua y, al igual que otros integrantes del grupo, atravesó períodos de aislamiento.
En su caso, trascendieron versiones sobre un presunto intento de suicidio, información que fue desmentida por su familia y nunca confirmada oficialmente por el Servicio Penitenciario Bonaerense.

Enzo Comelli: actividades recreativas y deportivas
Enzo Comelli, condenado a prisión perpetua, participa de actividades recreativas y deportivas junto a otros internos.
Su rutina incluye espacios de recreación, talleres y los momentos habituales de encierro dentro del penal de Melchor Romero.
Matías Benicelli: estudios y talleres intramuros
Matías Benicelli recibió también la pena de prisión perpetua. Según trascendió, ocupa gran parte de su tiempo en clases y talleres educativos, integrándose a las propuestas formativas que ofrece el penal como parte de los programas de reinserción social.
Blas Cinalli: el más joven del grupo
Blas Cinalli fue uno de los tres condenados a 15 años de prisión como partícipe secundario del homicidio.
Es el más joven de los ocho y cumple su condena en Melchor Romero, donde participa de talleres educativos, actividades recreativas y educación física.

Ayrton Viollaz: talleres y recreación
Ayrton Viollaz también fue condenado a 15 años de cárcel. Su día a día se desarrolla entre talleres educativos, recreación y rutinas carcelarias habituales, sin episodios destacados en su paso por el penal.
Lucas Pertossi: estudios y oficios
Lucas Pertossi, el mayor del grupo y condenado a 15 años de prisión, permanece alojado en Melchor Romero.
Según contó su padre en distintas oportunidades, estudia abogacía y participa de talleres de cocina y huerta, una de las actividades productivas disponibles dentro de la cárcel.

Todos los condenados tienen habilitado un régimen de visitas semanales, generalmente los días jueves, cuando sus familiares les acercan alimentos y elementos básicos.
Sin embargo, más allá de las diferencias individuales, la vida de los ocho está atravesada por un mismo factor: la espera de una decisión de la Corte Suprema, que podría ratificar o modificar las condenas.


















