Chau al arroz blanco sin gusto: la forma correcta de cocinarlo para que quede exquisito y lleno de sabor, según un famoso chef
Existe un truco muy sencillo que transforma por completo uno de los acompañamientos más clásicos de la cocina y le devuelve ese gusto exquisito que remite a las comidas de antes.

El arroz blanco es uno de los acompañamientos más habituales en cualquier cocina, pero muchas veces termina siendo insulso y sin gracia, casi como un plato de dieta estricta. La buena noticia es que existe un truco simple que lo transforma por completo y le devuelve ese gusto exquisito que remite a las comidas de antes.
El chef español Juanjo López, al frente del restaurante La Tasquita de Enfrente en Madrid, compartió una clave infalible para que el arroz blanco gane sabor desde el primer bocado: no cocinarlo solo con agua, sino hacerlo con caldo, ajo y laurel. Él suele usar caldo de pescado, aunque también funciona perfecto el de carne o pollo. El resultado es un arroz suelto, fragante y muy lejos de lo aburrido.
Cómo preparar un arroz blanco con más sabor
El punto de partida es un buen caldo casero. Con huesos de carne, una cebolla y apenas 20 minutos de cocción alcanza para obtener una base sabrosa que marca la diferencia y eleva el plato a otro nivel.
Ingredientes
- 1 vaso de arroz de grano corto o medio
- 2 vasos de caldo caliente
- 3 dientes de ajo
- 2 hojas de laurel
- 50 g de cebolla
- 15 ml de aceite de oliva virgen extra
- Sal, a gusto

Paso a Paso
- Base aromática: picar la cebolla bien fina y pelar los ajos, aplastándolos ligeramente. En una olla o cazuela amplia, calentar el aceite a fuego medio y rehogar la cebolla, los ajos y el laurel. Mezclar con frecuencia para que se cocinen parejo y no se doren de más.
- Sellar el arroz: incorporar el arroz y saltear durante unos minutos, hasta que los granos se vean brillantes y ligeramente transparentes. Este paso ayuda a que quede suelto y con mejor textura.
- Cocción: agregar el caldo caliente, salar a gusto y llevar a hervor. Cuando empiece a burbujear, bajar el fuego al mínimo y cocinar durante 13 minutos sin revolver.
- Reposo clave: apagar el fuego, tapar la olla y dejá descansar el arroz unos 5 minutos. Este tiempo permite que termine de absorber el líquido y concentre los sabores.
- Servir: soltar los granos con un tenedor y llevá a la mesa. Es ideal para acompañar pescados, mariscos, carnes, un huevo frito o incluso para comer solo.
Usar caldo casero, sumar ajo y laurel y respetar los tiempos de cocción es la diferencia entre un arroz sin personalidad y uno lleno de sabor. Con estos pequeños gestos, el arroz blanco deja de ser un simple acompañamiento y se convierte en una preparación que recuerda a la cocina de casa.

Por qué el arroz blanco nunca falla
El arroz es una fuente rápida de energía y se digiere con facilidad, por lo que es una opción frecuente en dietas livianas o para personas con molestias digestivas. Además, es naturalmente libre de gluten, lo que lo hace apto para celíacos.
Si bien el arroz integral conserva más vitaminas del grupo B, el arroz blanco sigue siendo un comodín en la cocina diaria. Para lograr un plato más completo, una buena idea es combinarlo con legumbres como lentejas o garbanzos, ya que juntos mejoran el aporte de proteínas.



















