Por Canal 26

Las Tita forman parte del recuerdo afectivo de varias generaciones. Desde su aparición en la década del 40, estas galletitas rellenas con crema de limón y cubiertas de chocolate se ganaron un lugar indiscutido en el kiosco y en la infancia de muchos. Junto a su versión hermana, la Rhodesia, se convirtieron en verdaderos íconos de una época.
La buena noticia es que no hace falta ir al kiosco para disfrutarlas: con esta receta simple, se pueden hacer en casa y lograr un resultado muy similar al original.

Las Tita y Rhodesia no son solo galletitas: son parte de la historia del kiosco argentino y de la memoria afectiva de varias generaciones.
Las Tita nacieron en la década del 40, en un contexto en el que la industria alimentaria local empezaba a consolidarse. Su combinación fue novedosa para la época: dos galletitas suaves unidas por una crema cítrica —originalmente de limón— y cubiertas con una capa de chocolate. Esa mezcla de dulce y ácido, sumada a su formato práctico, las convirtió rápidamente en un éxito popular.
Poco tiempo después apareció su “hermana” oscura, la Rhodesia. Manteniendo la misma estructura, reemplazó el relleno de limón por uno de chocolate, apuntando a un público que buscaba sabores más intensos. Juntas, formaron un dúo inseparable en los kioscos, presentes en recreos escolares, viajes, meriendas y sobremesas.

Durante décadas, ambas golosinas atravesaron cambios de marca, de envase y de contexto económico, pero lograron conservar su identidad. Hoy siguen siendo un símbolo de lo simple y lo clásico, asociadas a la infancia, al ritual del kiosco y a una forma de disfrutar lo dulce sin vueltas.
Más allá de modas y tendencias, la Tita y la Rhodesia representan una época en la que una galletita podía convertirse en recuerdo, y en la que el sabor tenía el poder de viajar en el tiempo.