Por Canal 26

El arroz blanco es uno de los acompañamientos más habituales en cualquier cocina, pero muchas veces termina siendo insulso y sin gracia, casi como un plato de dieta estricta. La buena noticia es que existe un truco simple que lo transforma por completo y le devuelve ese gusto exquisito que remite a las comidas de antes.
El chef español Juanjo López, al frente del restaurante La Tasquita de Enfrente en Madrid, compartió una clave infalible para que el arroz blanco gane sabor desde el primer bocado: no cocinarlo solo con agua, sino hacerlo con caldo, ajo y laurel. Él suele usar caldo de pescado, aunque también funciona perfecto el de carne o pollo. El resultado es un arroz suelto, fragante y muy lejos de lo aburrido.
El punto de partida es un buen caldo casero. Con huesos de carne, una cebolla y apenas 20 minutos de cocción alcanza para obtener una base sabrosa que marca la diferencia y eleva el plato a otro nivel.

Usar caldo casero, sumar ajo y laurel y respetar los tiempos de cocción es la diferencia entre un arroz sin personalidad y uno lleno de sabor. Con estos pequeños gestos, el arroz blanco deja de ser un simple acompañamiento y se convierte en una preparación que recuerda a la cocina de casa.

El arroz es una fuente rápida de energía y se digiere con facilidad, por lo que es una opción frecuente en dietas livianas o para personas con molestias digestivas. Además, es naturalmente libre de gluten, lo que lo hace apto para celíacos.
Si bien el arroz integral conserva más vitaminas del grupo B, el arroz blanco sigue siendo un comodín en la cocina diaria. Para lograr un plato más completo, una buena idea es combinarlo con legumbres como lentejas o garbanzos, ya que juntos mejoran el aporte de proteínas.