
Aunque los gatos suelen adaptarse bien a la vida en casas y departamentos, pasar toda su vida puertas adentro puede traer consecuencias negativas para su bienestar. Así lo advirtió el veterinario Diego Díaz, quien aseguró que sacar a pasear a los gatos puede aportarles múltiples beneficios.
Según Díaz, estos animales son muy inteligentes y activos, pero la rutina dentro del hogar suele ofrecerles pocos estímulos. “Si están toda la vida metidos en una casa, al final se aburren”, explicó el especialista en una entrevista con La Voz de Galicia.
Los riesgos del aburrimiento en los gatos domésticos
El veterinario remarcó que la falta de estimulación ambiental puede generar estrés en los gatos y, en casos extremos, provocar cambios de comportamiento. Entre las señales de alerta, mencionó que algunos pueden empezar a orinar fuera del arenero o volverse más agresivos.

Aunque los juguetes ayudan, no reemplazan actividades naturales como trepar, explorar o cazar. “Como no pueden subirse a los árboles ni cazar, viven con un poco de ansiedad por aburrimiento”, detalló Díaz.
Por eso, recomendó los paseos controlados como una alternativa para que los gatos exploren nuevos espacios, reciban estímulos diferentes y se mantengan activos. Sin embargo, aclaró que no todos los felinos reaccionan igual y que es fundamental respetar sus tiempos y preferencias.
Consejos para sacar a pasear a un gato de forma segura
Díaz aconsejó que, si se quiere acostumbrar a un gato a salir, lo ideal es hacerlo desde pequeño, antes de que termine la fase de socialización, que en los gatos dura hasta los cuatro meses.
Para garantizar la seguridad durante el paseo, recomendó usar un arnés y una correa larga, además de elegir horarios y lugares tranquilos. “Habría que bajarlo en las horas en las que haya menos movimiento porque los gatos son animales más asustadizos que los perros”, explicó.
Si el gato no se siente cómodo saliendo al exterior, el veterinario sugirió enriquecer el ambiente del hogar con rascadores, torres, circuitos y lugares elevados. “El gato necesita vivir en tres dimensiones, necesita estar en altura”, concluyó Díaz.















