
La pregunta sobre si los perros y gatos pueden tomar agua directamente de la canilla es una de las más comunes entre quienes tienen mascotas. Según una guía publicada en enero de 2025, la respuesta es clara: si el agua corriente es segura para las personas, también lo es para la mayoría de los animales domésticos.
El informe, que reúne la opinión de veterinarios, remarcó que los niveles de cloro presentes en el agua municipal no representan un riesgo para mascotas saludables. De este modo, la mayoría de los perros y gatos pueden beber agua de la canilla sin inconvenientes.
Cuándo conviene optar por agua filtrada para las mascotas
Sin embargo, la publicación advirtió que existen excepciones. En casos de mascotas con problemas urinarios, animales que viven en zonas con agua muy dura o en viviendas con cañerías de plomo, se recomienda considerar el uso de agua filtrada.
El plomo es uno de los principales motivos de preocupación, ya que los animales son más vulnerables al envenenamiento por plomo que los humanos. Por eso, si hay sospechas de cañerías antiguas, los especialistas sugieren analizar el agua o utilizar un filtro certificado.

Además, si en la zona hay una alerta para hervir el agua, la recomendación es ofrecer a las mascotas una fuente alternativa segura hasta que la situación se normalice.
El mayor riesgo: la deshidratación
Más allá de la fuente de agua, la guía hizo hincapié en la importancia de la hidratación. El mayor peligro para perros y gatos no es el tipo de agua, sino beber muy poco.
Por eso, los veterinarios aconsejaron mantener los recipientes limpios, ofrecer agua fresca al menos dos veces al día y colocar varios bebederos en distintos puntos de la casa. En el caso de los gatos, una fuente de agua corriente puede estimularlos a beber más, ya que el agua en movimiento suele resultarles más atractiva.
Qué concluyeron los especialistas sobre el agua de la canilla
La conclusión de la guía es contundente: el agua corriente municipal que cumple con los estándares es segura para las mascotas saludables. Las excepciones están vinculadas a la presencia de contaminantes, condiciones particulares del animal o el rechazo del agua por su sabor.
El foco, según los expertos, debe estar puesto en garantizar que las mascotas tengan siempre acceso a agua limpia y fresca para evitar la deshidratación.














