La impactante reserva natural en las alturas de la Cordillera de los Andes.
La impactante reserva natural en las alturas de la Cordillera de los Andes. Foto: Instagram @reservanaturalvillavicencio

Argentina guarda rincones únicos, valorados en todo el mundo, que atraen a viajeros de distintos puntos. Para quienes aún no decidieron qué hacer en las vacaciones de verano, existe una propuesta ideal: una reserva situada en la precordillera de Mendoza con escenarios impactantes, historia y una biodiversidad singular.

Más allá de los clásicos viñedos y bodegas de la provincia, este espacio protegido ofrece la oportunidad de desconectarse del ritmo urbano y adentrarse en un entorno que invita a caminar sin prisa, observar cada detalle del paisaje y respirar aire puro entre montañas y valles.

Un rincón con mucha historia y naturaleza

La Reserva Natural Villavicencio se ubica a unos 50 kilómetros de la ciudad de Mendoza, en plena precordillera. Se llega por la Ruta Nacional 40 y luego por la antigua Ruta Provincial 52, un trayecto lleno de vistas espectaculares y puntos panorámicos para detenerse y apreciar el entorno.

Reserva Natural Villavicencio. Foto: Instagram @reservanaturalvillavicencio

Su cercanía con lugares como Uspallata, Cacheuta, Puente del Inca y el Parque Provincial Aconcagua la convierte en un destino fácil de combinar con otras actividades, como termas, trekking o excursiones de montaña.

El paisaje alterna zonas de clima árido con oasis naturales, donde la geología cuenta millones de años de historia. La vegetación es típica del ambiente cordillerano: jarillas, cactus, retamos y pastizales de altura conviven con especies endémicas que conforman un ecosistema frágil y precioso.

Reserva Natural Villavicencio. Foto: Instagram @reservanaturalvillavicencio

La fauna también es un motivo de visita: guanacos, zorros, pumas, liebres y reptiles andinos son parte de un entorno donde es posible observar al emblemático cóndor andino, una de las aves más imponentes de esta región.

Uno de los hitos más llamativos del lugar es el Hotel Villavicencio, una construcción de 1940 que, aunque cerrada desde los años ’70, sigue siendo un símbolo del patrimonio local y un punto obligado para fotografías.

Hotel Villavicencio, Mendoza. Foto: Instagram @facundoquiroga11

Atractivos de la Reserva Villavicencio

  • Hotel Villavicencio: ícono histórico de la marca Villavicencio desde 1940, declarado Monumento Histórico Nacional en 2013.
  • Camino de Caracoles: antigua ruta que conectó los puertos de Buenos Aires y Valparaíso en la época colonial, destacada por su trazado sinuoso y el paisaje único que la rodea.
  • Mirador El Balcón: formación geológica impresionante con más de 100 metros de profundidad, moldeada por la acción del viento y el agua.
  • Cruz de Paramillos: límite de la reserva desde donde se puede ver el Aconcagua, el cerro más alto de América, ubicado a 3.100 msnm.
  • Centro Educativo: espacio destinado a la interpretación de la naturaleza mediante senderos temáticos.
Atractivos de la Reserva Villavicencio. Foto: Instagram @reservanaturalvillavicencio

Qué hacer en la Reserva Villavicencio

  • Visitar los alrededores del Hotel Villavicencio: recorrer el histórico Hotel Villavicencio (declarado Monumento Histórico Nacional) y sus jardines diseñados por Carlos Thays hijo, además de la capilla restaurada.
  • Birdwatching (Avistaje de aves): salidas guiadas para observar y fotografiar aves y otras especies del entorno natural de la reserva (con reserva previa).
  • Andes Truck 4×4: experiencia en vehículos 4×4 que te lleva al corazón de la reserva para conocer parajes únicos, combinando adrenalina y disfrute de montaña (con reserva previa).
  • Villavicencio Park (Aventura en altura): un parque de actividades al aire libre con opciones como arborismo, tirolesa y zipline para vivir momentos de aventura y diversión en un entorno natural.
  • Parador Villavicencio: un espacio para descansar, hidratarse o comer algo antes o después del recorrido (se recomienda reservar con anticipación).
  • Trekking guiado: Caminatas por senderos naturales con guías que explican valores de conservación, la biodiversidad local y las características del paisaje (con reserva previa).
Qué hacer en la Reserva Villavicencio. Foto: Instagram @reservanaturalvillavicencio

Para esta visita, se recomienda salir temprano, llevar agua suficiente, protector solar y calzado cómodo, porque la mayoría de los recorridos se hacen a cielo abierto y con fuerte exposición solar. Además, contratar una guía local puede enriquecer mucho la experiencia, aportando contexto sobre la fauna, la flora y las antiguas huellas humanas en el territorio.

Cómo llegar a la Reserva Villavicencio, cuándo abre y cuánto cuesta la entrada

La reserva abre de miércoles a domingos y también los feriados, en el horario de 9.30 a 17.30. Sin embargo, el ingreso está permitido únicamente hasta una hora antes del cierre, es decir, hasta las 16.30. Además, en la boletería solo se aceptan pagos con tarjeta de crédito o débito, ya que no se recibe efectivo, un dato clave a tener en cuenta antes de la visita.

La entrada general anticipada cuesta $20.000 y puede adquirirse a través de WhatsApp. En la boletería, el valor asciende a $23.000. Además, la reserva ofrece tarifas reducidas para visitantes nacionales, residentes y jubilados, una opción a tener en cuenta al momento de planificar la visita.

Cuánto cuesta la entrada a la Reserva VIllavicencio. Foto: Instagram @reservanaturalvillavicencio

Hotel Villavicencio, un ícono mundial en la Cordillera de los Andes

Ubicado a 50 kilómetros de la ciudad de Mendoza, en el corazón de una reserva natural donde conviven pumas, guanacos y otras especies protegidas, el Hotel Villavicencio es uno de los grandes atractivos de la Cordillera de los Andes. Cada año recibe miles de visitantes, aunque los turistas solo pueden recorrerlo por fuera: el hotel cerró sus puertas en 1979 y guarda una historia tan rica como fascinante.

Gran Hotel Villavicencio Foto: NA

Gracias a la popular agua mineral Villavicencio, producida con los recursos hídricos de la zona, el hotel se consolidó como un emblema de Mendoza. Su agua se comercializa no solo en Argentina, sino también en distintos países del mundo, y la etiqueta de la botella incluye la imagen del legendario hotel enclavado en la montaña.

Si bien quienes visitan la reserva natural pueden acceder a una confitería abierta al público y recorrer el edificio desde el exterior, el Hotel Villavicencio permanece cerrado desde hace más de 45 años. Fue en 1979, poco después del Mundial de Fútbol Argentina 1978, cuando el establecimiento bajó definitivamente sus persianas.

Hotel Villavicencio, Mendoza. Foto: Instagram @jimebeltramino_

El lugar tiene, además, un enorme valor histórico para Argentina y el continente americano. Ese punto de la montaña formó parte de las rutas utilizadas por José de San Martín en su gesta libertadora y fue, en tiempos precolombinos, uno de los pasos hacia Chile más importantes para el comercio y la vinculación entre pueblos originarios.

Por qué el Hotel Villavicencio cerró al público

En 1978, el Hotel Villavicencio pasó a manos de un nuevo grupo empresario y reabrió con la intención de ampliar la oferta hotelera de Mendoza. Si bien recibió a algunos turistas que llegaron para presenciar el Mundial de Fútbol, la ocupación no fue suficiente para sostener el proyecto.

En 1979, el grupo empresario entró en bancarrota y el Estado intervino el hotel y el predio, ya considerado una joya natural de la Cordillera. En 1980, la propiedad fue adquirida por otro grupo empresario mendocino y, desde entonces, hubo varios intentos por reabrirlo como alojamiento, aunque ninguno llegó a concretarse.

Hotel Villavicencio, Mendoza. Foto: Instagram @martin_recorre

En el año 2000, la firma francesa Danone compró el predio y, en 2001, toda la reserva de montaña donde se encuentra el Hotel Villavicencio fue declarada área natural protegida. Aunque en 2006 y 2012 se presentaron proyectos concretos para reactivar el hotel, ninguno prosperó.

Desde entonces, la idea de recuperar el Hotel Villavicencio como alojamiento quedó descartada. Hoy, el edificio se mantiene como símbolo de la reserva natural, la montaña mendocina y el agua mineral que aún se produce en la zona.