Una postal de esta icónica ruta. Foto: Wikipedia.

En Sudamérica, donde las distancias a cubrir son muy grandes y la necesidad de unir poblados y ciudades se vuelve imperiosa, las rutas de larga distancia cumplen un rol que va mucho más allá de su función vial.

Son justamente caminos enormes que permiten integrar territorios extensos, unir regiones alejadas y sostener la circulación económica, social y cultural. En un continente atravesado por cordilleras, selvas, desiertos y grandes planicies, una ruta no se mide solo por sus kilómetros, sino por su capacidad para vencer barreras naturales y conectar realidades muy distintas.

La ruta que es motivo de orgullo nacional

Por tanto, existe una vía que se destaca de manera singular por su extensión y por el papel integrador que desempeña a lo largo de todo su recorrido. Se trata de la Ruta Nacional 40, en Argentina, considerada la ruta más larga de América del Sur.

La Ruta 40: orgullo argentino. Foto: NA.

Cuenta con una extensión superior a los 5.200 kilómetros y recorre el país de norte a sur, acompañando casi en paralelo a la Cordillera de los Andes. Comienza en La Quiaca, en la provincia de Jujuy, y finaliza en Cabo Vírgenes, en Santa Cruz, en uno de los extremos continentales más australes. A lo largo de su traza atraviesa 11 provincias, conectando zonas que, sin esta vía, quedarían separadas por la inmensidad geográfica.

El recorrido de la Ruta 40 permite atravesar una notable diversidad de paisajes: la puna árida del norte, los valles calchaquíes, los desiertos cuyanos, la estepa patagónica, regiones de lagos y finalmente los territorios austros del sur. Durante décadas fue una ruta incompleta, con extensos tramos de ripio, cortes frecuentes y localidades que aprendieron a convivir con el aislamiento, aunque en los últimos años se avanzó en su pavimentación y mejora.

En el norte argentino, la ruta alcanza su punto más alto en el Abra del Acay, en Salta, a más de 4.900 metros sobre el nivel del mar, uno de los pasos carreteros más elevados de América del Sur. A lo largo de su extensión presenta largas distancias entre poblaciones, escasa infraestructura y estaciones de servicio limitadas, lo que exige una cuidadosa planificación para quienes la transitan.

Paisajes de la Ruta 40. Foto: Instagram @turismoeh

Además, la Ruta 40 atraviesa territorios habitados por comunidades originarias y poblaciones rurales que conservan tradiciones profundamente ligadas al entorno. En el sur, los vientos laterales constantes representan un desafío adicional para la conducción, reforzando el carácter exigente de una ruta emblemática del continente.