La entrada al pueblo "Ahí Veremos" en Santiago del Estero.
La entrada al pueblo "Ahí Veremos" en Santiago del Estero. Foto: Gentileza Página 12.

En el extremo norte de Santiago del Estero, donde el territorio se funde con Salta, existe un pueblo cuyo nombre despierta sonrisas y curiosidad. Se llama “Ahí Veremos”, y es un destino hecho a medida para quienes buscan desconectarse del ruido y reconectarse con lo esencial.

En este rincón casi secreto del mapa argentino, el tiempo avanza despacio. El aire es más limpio, las calles son de tierra y la vida rural marca el pulso cotidiano. La cercanía con el río Salado, los senderos entre el monte y las costumbres campesinas construyen una postal auténtica.

Una imagen panorámica del pueblo "Ahí Veremos" en Santiago del Estero. Foto: Gentileza Página 12.

Con una comunidad de alrededor de 3.000 habitantes, “Ahí Veremos” conserva una identidad simple y colectiva. La escuela, la posta sanitaria, la comisaría y dos capillas son los puntos de encuentro que sostienen la vida diaria. Aquí, todos se conocen y la hospitalidad no es un eslogan.

Muchos pobladores trabajan de forma estacional y viajan según las cosechas: algunos parten hacia La Rioja para la recolección de aceitunas, otros a Río Negro por la manzana, y otros colaboran en la colonia menonita de Monte Verde, ya en la frontera salteña.

¿Cómo nació el nombre de “Ahí Veremos”?

El origen de su nombre es tan espontáneo como encantador. Cuentan los vecinos que, cuando Ángel de Jesús Saltos (fundador de varios pueblos de la región) fue consultado sobre cómo se llamaría el próximo, respondió sin pensarlo: “Ahí veremos”. Y así quedó, para siempre.

La escuela 1006 del pueblo "Ahí Veremos" en Santiago del Estero. Foto: Gentileza Página 12.

Aunque la conectividad es limitada, el lugar tiene algo que no se descarga ni se sube a la nube: calma real. En algunos espacios públicos hay acceso a Internet, pero fuera de ellos la vida transcurre offline, entre charlas en la vereda, mates compartidos y paisajes abiertos.

Quienes llegan hasta aquí destacan la amabilidad de su gente y la sensación de paz que se respira. La pesca artesanal en el río, las caminatas entre la vegetación autóctona y las fiestas en las capillas completan una experiencia que invita a mirar el país desde otro ritmo.

¿Cómo llegar a “Ahí Veremos”?

Llegar a “Ahí Veremos” es parte de la aventura. Se puede acceder desde Monte Quemado o Nueva Esperanza, y luego continuar por caminos rurales que atraviesan el monte bajo.

El jardín del pueblo "Ahí Veremos" en Santiago del Estero. Foto: Gentileza Página 12.

También, es posible ingresar desde Salta, dependiendo del estado de las rutas. No hay muchos colectivos, por lo que se recomienda ir en vehículo propio o coordinar traslados locales.

No es un destino de multitudes ni de lujo. Es un lugar para sentir. “Ahí Veremos” no promete todo… pero ofrece algo mucho mejor: una forma distinta de estar en el mundo.