Una laguna kilométrica y ruinas de una construcción fabulosa: el bonaerense que te invita a una escapada de desconexión
Ubicada a unos 520 kilómetros de Capital Federal, este lugar, conocido por sus actividades curativas, posee un clima templado que va desde los 10 grados en invierno hasta los 25 en verano.
La provincia de Buenos Aires cuenta con opciones turísticas poco conocidas, pero con gran potencial para convertirse en el destino que uno busca cuando planea irse unos días lejos de las grandes ciudades a descansar y conectar con la naturaleza. Un ejemplo de esto es la ciudad de Carhué, situado al suroeste de la provincia, en sentido hacia La Pampa, que ofrece baños termales, tratamientos con barro y hasta una playa llena de sales.
Ubicada a unos 520 kilómetros de Capital Federal, este lugar, conocido por sus actividades curativas, posee un clima templado que va desde los 10 grados en invierno hasta los 25 en verano, por lo cual es una gran opción para aquellos que no sean amantes del calor, pero tampoco les agrade el frío.
Sin bien este destino no tiene tanta popularidad, lo cierto es que desde 1920 distintas generaciones de visitantes de todo el país y el mundo llegan a Carhué en busca de un sitio donde disfrutar de las aguas saladas y mineralizadas con propiedades curativas, que se encuentran en medio de un paisaje natural que deslumbra a todo aquel que la visite.
Una construcción colosal de Salamone
A siete kilómetros de Carhué, están los restos de una de las construcciones más fabulosas del arquitecto italiano Francisco Salamone.
Se trata de las ruinas del imponente Matadero Municipal que, como una suerte de Coliseo regional, se mantiene en pie, con los daños propios de la tragedia natural que dejó a la zona bajo el agua durante dos décadas.
Esto ocurrió en 1985, cuando el desborde de la laguna Epecuén tapó por completo a la Villa y así estuvo durante años, hasta que 20 años más tardes las aguas se retiraron por completo, dejando visible un pueblito en ruinas que se convirtió en un punto turístico de gran atracción.
A paso se pueden ver, con la laguna como testigo, las paredes y techos derrumbados que supieron ser viviendas, como también antiguos hoteles, restaurantes y bazares, al igual que el cementerio y sus tumbas erosionadas por el salitre.
En los alrededores del antiguo Matadero, pueden verse sobrevolar las bandadas de flamencos australes, fauna que le da un toque aún más natural y más singular a la zona.
¿Qué hacer en Carhué, Buenos Aires?
Si bien la localidad de Carhué es conocida por su spa y aguas termales, también cuenta con ofertas variadas para que los visitantes se sientan a gusto durante su estadía allí, como el lago Epecuén, los restaurantes de cocina internacional y distintos paseos por la ciudad, como la ex-Villa Epecuén, donde se puede disfrutar de un safari fotográfico para ver los cientos de aves en las lagunas cercanas a la localidad.
La laguna es un espejo de agua salada de más de 180 kilómetros cuadrados, con una profundidad promedio de 10 metros, dado que está ubicada en una zona que en geomorfología se conoce como “depresión”, porque está debajo de las zonas terrestres que la rodean.
Por otra parte, este sitio es ideal para hacer trekking, cabalgatas o caminatas por las orillas del arroyo Pigüe, que ofrece la posibilidad de admirar los pintorescos paisajes del lugar. Sin mencionar las aguas de los centros termales que durante el invierno se encuentran a unos 30 grados, lo que resulta bastante atractivo para los visitantes de la ciudad.
Cómo llegar a Carhué
Para llegar allí, en caso de ir en auto, será necesario salir de CABA tomando la Ruta Nacional N. ° 205 hasta el pueblo de Unzué, para empalmar con la Ruta Provincial N. ° 65, que lleva directo a la localidad de Carhué. Para aquellos que deseen ir en colectivo, tienen la opción de tomar los buses de larga distancia que parten todos los días desde la terminal de Retiro.