El encantador cerro ancestral de Córdoba con antiguas pinturas rupestres que mantienen vivas las tradiciones culturales
El camino permite apreciar el cambio progresivo del paisaje serrano. Además, su cercanía con otras localidades turísticas como Jesús María, San José de la Dormida y Villa del Totoral facilita la combinación de recorridos culturales y gastronómicos por la región.

En el norte de la provincia de Córdoba se encuentran destinos que conservan una identidad marcada por la cultura, historia y naturaleza. Entre ellos, se destaca Cerro Colorado, una formación natural y, al mismo tiempo, una pequeña localidad que mantiene vivas las tradiciones del interior cordobés.
Cerro Colorado está ubicado a unos 160 kilómetros de la ciudad de Córdoba. Para llegar, se debe tomar la Ruta Nacional 9 hacia el norte hasta Jesús María y luego continuar por la Ruta Provincial 21, que conduce directamente al destino.

El camino es totalmente transitable y permite apreciar el cambio progresivo del paisaje serrano. Además, su cercanía con otras localidades turísticas como Jesús María, San José de la Dormida y Villa del Totoral facilita la combinación de recorridos culturales y gastronómicos por la región.
El paisaje está dominado por el cerro, cuyas laderas rojizas, formadas por la erosión natural, se integran con quebradas suaves y vegetación autóctona. Según la época del año, el entorno ofrece una paleta de colores que va del verde al ocre, creando un característico escenario del norte cordobés.

Senderos naturales y miradores permiten recorrer el área y disfrutar de vistas panorámicas. El lugar es ideal para caminatas tranquilas, fotografía y observación del entorno, especialmente durante las primeras horas de la mañana o al atardecer, cuando el silencio y la luz realzan el paisaje.
Los motivos turísticos para visitar Cerro Colorado en Córdoba
Uno de los principales atractivos de Cerro Colorado son sus pinturas rupestres, realizadas por pueblos originarios y visibles en las paredes del cerro. Este conjunto es uno de los más importantes del país y convierte al sitio en un verdadero museo a cielo abierto.

Entre los recorridos más visitados se encuentra el sendero Los Jotes, un camino señalizado que atraviesa el paisaje serrano y ofrece puntos de interpretación cultural y natural, además de vistas abiertas del entorno.
El arroyo Los Molles y el río Los Tártagos aportan frescura al paisaje. Sus aguas acompañan el recorrido y ofrecen espacios propicios para el descanso, esparcimiento y el contacto directo con la naturaleza, especialmente durante los meses de verano.

En temporada estival, el destino propone actividades como avistaje de aves, caminatas guiadas, senderismo y visitas culturales, con una oferta pensada para un turismo familiar y tranquilo.
La propuesta cultural se completa con la Reserva Cultural, donde se encuentran el Museo Atahualpa Yupanqui y el Museo Arqueológico, espacios clave para conocer el arte, la historia e identidad de Cerro Colorado.



















