Una de las islas más impresionantes del mundo sorprende con su playa y agua de color rojo: cómo es y dónde queda la llamativa área costera
Ubicada en un país poco visitado pero muy recomendado por aquellos que se atreven a recorrerlo, se encuentra una de las playas más bonitas del planeta.

Cuando se piensa en playas rojas, aunque son muy pocas en el mundo, rápidamente se viene a la mente Santorini, donde se encuentra una famosa cala volcánica conocida por sus impresionantes acantilados y arena de color rojo intenso, debido a la presencia de minerales y hierro. Sin embargo, en Medio Oriente, hay una isla que provoca un mayor impacto entre los viajeros que tienen la suerte de visitarla.
Se trata de la Isla de Ormuz, un destino en Irán que llama la atención por sus playas con arena y agua de un intenso color rojo, producto de la elevada concentración de óxido de hierro en el suelo.
Situada en el sector iraní del Golfo Pérsico, la isla de Ormuz despierta la curiosidad de miles de visitantes de la región por el intenso color rojo que domina su paisaje, tanto en la arena como en el mar. Con una superficie de 42 kilómetros cuadrados y una población estable de unos 6.000 habitantes, se encuentra a apenas ocho kilómetros de la costa de Irán. A lo largo de la historia, fue un enclave comercial estratégico y un puerto clave en las rutas marítimas que conectaban Asia, Europa y África, aunque en los últimos años consolidó su perfil como destino turístico.
El mayor atractivo de la isla es la denominada Playa Roja, una de las postales más impactantes de Medio Oriente. Allí, la arena, los acantilados e incluso el agua adquieren tonalidades rojizas debido a la alta concentración de óxido de hierro en el suelo. Cuando llueve o el mar avanza sobre la costa, esos minerales son arrastrados y tiñen el agua, generando un espectáculo visual único que contrasta con el azul profundo del golfo.
Perú alberga la única playa roja de Sudamérica
En la costa sur de Perú existe un lugar que parece sacado de otro planeta. Se trata de la Playa Roja, ubicada dentro de la Reserva Nacional de Paracas, en la región de Ica. Lo que la vuelve única en toda Sudamérica es el intenso color rojizo de su arena, que contrasta de forma impactante con el azul del océano y los tonos ocres del desierto que la rodea. La primera impresión es tan fuerte que cuesta creer que sea un paisaje real y no una postal editada.

El color no tiene nada de artificial ni misterioso: es pura naturaleza. La arena rojiza se forma por la erosión de antiguas rocas volcánicas ricas en minerales que, con el paso del tiempo, fueron desintegrándose hasta llegar a la costa. El oleaje y el viento terminan de moldear este escenario tan particular, que cambia de tonalidad según la luz del día y el clima.
Más allá de su belleza, la Playa Roja forma parte de un ecosistema protegido. No es una playa pensada para pasar el día nadando, sino para recorrer con calma, sacar fotos y observar la fauna marina, como aves y lobos marinos. Es un recordatorio de la enorme diversidad natural que tiene Perú y de esos rincones poco conocidos que sorprenden incluso a los viajeros más experimentados.


















